Contra viento y marea. Hasta erradicar la desnutrición. Fernando Mönckeberg Barros

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51z43EW3H0L._AA258_PIkin4,BottomRight,-48,22_AA280_SH20_OU30_Esta apasionante biografía del médico chileno Fernando Mönckeberg relata ágilmente una vida llena de desafíos y superación.

Este médico pediatra chileno tiene hoy 87 años y una vida dedicada a pensar en cómo se puede alcanzar la igualdad de oportunidades. Fernando ha descubierto el momento exacto en el que es necesario comenzar a incidir: en el vientre materno.

Cada ser humano tiene en su ADN el potencial genético, la igualdad de oportunidades radica en expresar ese potencial. Este despliegue depende del lugar donde se nace, de la alimentación, de la estructura familiar, del equilibrio emocional del grupo familiar, entre otros.

Fernando, hace más de 50 años identifica que la consolidación de la red neuronal se va perfeccionando por la suma de experiencias cognitivas-visuales, auditivas, táctiles y motoras- y las no cognitivas – emocionales, verbales y sociales que el niño recibe constantemente durante los primeros períodos de vida. De este modo, el programa genético más la adecuada nutrición va estructurando la arquitectura cerebral que, luego, necesita de estímulos medioambientales para organizar la funcionalidad a nivel neuronal.
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Desde los años 60, Fernando dedica su vida a desarrollar el potencial genético de los chilenos haciendo foco en que la diferencia fundamental entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo es su capital humano.

Este recurso humano en los países no desarrollados no alcanza su potencial. Fernando destaca la necesidad de lograr un abordaje holístico llamado sociogénico-biológico que intenta cubrir el desarrollo social y biológico del ser humano reforzando su salud, su educación y su medio ambiente. Sumándole a esto una infraestructura científico tecnológica capaz de innovar para competir.

Gracias al desarrollo de su programa de intervención tomado como política pública Chile logró reducir sus índices de mortalidad infantil de cien por cada mil nacidos vivos en 1973 a diez por cada mil nacidos vivos en 1990. En 1973 el 65% de los niños chilenos menores de 5 años padecían algún grado de desnutrición, en 1990 se descendió al 2%. La inversión en salud primaria, nutrición, educación y saneamiento ambiental entre 1970 y 2000 alcanzó el equivalente a 23 mil millones de dólares.

Además del INTA (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos) como centro de investigación y diseño de política pública, crea CONIN (Corporación para la Nutrición Infantil).

En los primeros quince años CONIN logró recuperar a ochenta y cinco mil desnutridos. Hoy, a partir de la mejora de la situación nutricional, la organización está focada en recibir y tratar a lactantes con enfermedades crónicas complejas como enfermedades genéticas.

Fernando es ejemplo de convicción y trabajo. Durante todos estos años ha demostrado la necesidad de vincular el mundo científico y social con la generación de políticas públicas transformadas en líneas programáticas de gobierno.

Argentina tiene un discípulo de Mönckeberg al que muchos admiramos, el mendocino Abel Albino. Ambos demuestran que día a día el mundo puede cambiar.

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