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El intercambio ayuda a los jóvenes a transformarse en ciudadanos globales: Ann Glotzbach

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AnnAnn es curiosa por naturaleza. Su energía expansiva la llevó elegir Argentina como su lugar en el mundo. Puentes Abroad, su emprendimiento, es el resultado de su espíritu inquieto. Los invito a conocerla.

-¿Hace cuánto vivís en Argentina?
Vivo en Argentina hace seis años y medio.  Vine por primera vez en noviembre de 2008 cuando estuve haciendo un viaje de cuatro meses por América latina (Chile, Ecuador, Perú y Argentina).  Pensé que quizás me iba a quedar seis meses, pero sigo acá seis años después. Me considero  una porteña más!

-¿Qué fue lo que te motivó a vivir en nuestro país?
Después de recibirme en la Universidad de Princeton, trabajé en Nueva York con la Fundación Thomas J. Watson, coordinando su programa de becas para estudiantes universitarios.  Parte principal de este programa para estudiantes eran tres veranos de pasantías en organizaciones de Nueva York y en otros países.  Me encantó el rol de coordinadora del programa, armando las pasantías para los estudiantes y luego acompañándolos durante sus experiencias locales e internacionales, pero me di cuenta que yo quería estar en el lugar de los estudiantes.  Es decir, yo quería tener una experiencia profesional trabajando fuera de los EEUU.  Así que armé mi valija y empecé a viajar por América Latina para buscar dónde me quería mudar.

-¿Qué es lo que más te gusta de Buenos Aires?
Buenos Aires me cautivó desde el momento en que llegué.  Encuentro en ella una combinación de dos lugares más importantes para mí: Little Rock y Nueva York.  Mi familia es de Little Rock, la capital de Arkansas, estado ubicado en el sureste de los EEUU – una región conocida por su lento ritmo de vida y un enfoque importante en la familia y los amigos.  Asimismo, Nueva York, donde trabajé varios años, es conocida como la ciudad que nunca duerme porque siempre hay algo nuevo para hacer a cada hora del día, todos los días del año.  Para mí, Buenos Aires es la mejor mezcla de estas dos ciudades de mi alma; tiene el lento ritmo familiar de Little Rock y la vitalidad cultural y profesional de Nueva York.  Aquí se puede disfrutar de un asado de ocho horas un sábado por la tarde y luego ir a ver una ópera en el Teatro Colón esa misma noche!

buenosairessoccermatch-¿Cómo nace Puentes Abroad?
En cada paso profesional que he vivido, siempre he estado vinculada con la educación internacional, desde la coordinación de pasantías internacionales para la  Fundación Watson hasta la organización del programa de intercambio académico de Boston College en Buenos Aires.  También en cada lugar donde he trabajado, he armado un programa de voluntarios internacionales para traer estudiantes de otros países a Argentina para contribuir con la cooperación internacional.  A su vez, a través de mi experiencia abriendo la oficina argentina de una empresa social de reciclaje que se llama TerraCycle, entendí mejor cómo empezar una empresa social.  Por ello, a fines de 2013 tomé la decisión de armar mi propia empresa social dedicada a la educación internacional, y en marzo de 2014 lancé Puentes Abroad (www.puentesabroad.com).  La misión de Puentes Abroad es construir “puentes” para que los estudiantes internacionales puedan llegar a Argentina para tener experiencias de inmersión profesional y cultural en Buenos Aires.

-¿Qué encuentra en Argentina un estudiante que lo hace único en Latinoamérica?
Argentina tiene una mezcla súper interesante de la cultura latina y la cultura europea, dado su larga historia de inmigración de Europa, especialmente Francia, Italia y España.  Por eso, es una ciudad cosmopolita con personalidad única.  Al mismo tiempo, Buenos Aires es una ciudad muy fácil para vivir para extranjeros, en términos de adaptación y asimilación.  Los argentinos son muy amistosos y siempre listos para charlar de  política, la vida y el mundo, mientras comparten una picada y convidan algunas copas de Malbec.

-¿Por qué es tan importante para Puentes Abroad que estos jóvenes además de estudiar y conocer el país, desarrollen acciones de voluntariado?

Mi mentor, Alice Ilchman, me enseñó la importancia de armar programas que les ayuden a jóvenes convertirse en ciudadanos globales.  Ser ciudadano del mundo significa que traemos una perspectiva internacional a nuestras esferas de trabajo y de influencia.  Para poder verdaderamente obtener esta perspectiva, es importante ser participante activo en las comunidades de otros, además de en tu propia comunidad.  A través del voluntariado internacional, los estudiantes pueden aprender – fuera del aula tradicional – de los problemas sociales de otros lugares lejos de sus casas y de cómo juntos podemos seguir mejorando el mundo.

-¿Cuál es tu sueño?

Mi sueño es que todos los estudiantes tienen la oportunidad de hacer una práctica profesional o ser voluntario en otro país y que estas experiencias internacionales nos ayuden a trabajar juntos con una perspectiva global para construir un mundo mejor.

-¿Qué le dirías a un estudiante que está pensando en venir a Argentina?
Como dice Nike – Just Do It!  Argentina es un destino increíble para trabajar, estudiar, vivir y viajar y se lo súper recomendaría a alguien interesado en tener una experiencia viviendo en otro país.  Por supuesto, también diría que la mejor manera de experimentar Argentina es a través del programa de Puentes Abroad!

 

 

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Sabrina Landoni: “La violencia erosiona nuestra autonomía y potencialidades”

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A241¿Por qué decidiste estudiar Ciencia Política?

Desde siempre sentí un gran malestar por los escenarios de escasez,  injusticia e inequidad imperantes en nuestras sociedades, que conviven con realidades de inexplicable abundancia, al menos en términos éticos. Como abogacía me aburría, elegí estudiar Ciencia Política para comprender los por qué y las alternativas de transformación.

 Hace ya una década que invierto mi energía más vital en procesos de desarrollo inclusivo orientados a darles voz y visibilidad a aquellos grupos de nuestra ciudadanía que -por acción u omisión- tienen sus derechos básicos vulnerados.

 Este desafiante y ecléctico camino es, mucho más allá de lo profesional, una elección de vida, una necesidad de superar la infertilidad de la queja y estar en paz con ese mandato interno que te insta a no permanecer indiferente.  

¿Cómo comenzaste a vincularte con las cuestiones  relativas al empoderamiento femenino?

Es curioso como la vida te va dando señales de hacia dónde enfocar los esfuerzos pues, la realidad es que empecé a involucrarme con programas de empoderamiento hacia las mujeres casi casualmente o, mejor dicho, sin reparar en forma deliberada en que las personas con las que trabajaba padecían, además del desamparo de la pobreza y la falta de oportunidades, otros flagelos inherentes a su condición de género, como el secuestro, el acoso y las violencias en todas sus manifestaciones. Y fue así como también “me cayó la ficha” de que en este compromiso que abrazo tan fuertemente, estoy tratando de reparar historias dolorosas muy cercanas a mis afectos y en este sentido, por qué no, mi propia historia.  

¿Cuáles son los pendientes más importantes en esta temática en Argentina? cens4

Argentina ha hecho grandes avances en este sentido, en gran medida gracias a la presión y la valiente lucha liderada por el movimiento de mujeres durante décadas, sobre todo en materia de reconocimiento de derechos y la puesta en agenda de los mismos a través de campañas de sensibilización y concientización orientadas en su mayoría a interpelar a las mujeres a hablar como primer paso para salir del círculo de la violencia.

No obstante, hay muchísimo por hacer aún para que podamos garantizarles un óptimo pasaje por la “Ruta Crítica”, término al que hace referencia la Organización Panamericana de la Salud para ilustrar el camino iniciado por las mujeres desde que rompen el silencio y logran efectivamente vivir en un entorno más pleno y saludable.    

Al respecto tengo una visión optimista y crítica a la vez. En este sentido, entiendo que los procesos sociales y culturales requieren tiempo para instalarse con legitimidad, que a su vez cristalice en el andamiaje organizacional que brinde los servicios y acompañamiento necesarios para que los derechos reconocidos superen su fase declarativa y pasen a ser efectivos. Así las cosas, celebro el activismo y reconozco que hace falta seguir instalando el tema donde se pueda y cómo se pueda, pero claramente hay un desequilibrio entre este tipo de acciones y las necesidades que plantea la problemática, fundamentalmente en términos de acceso a justicia, protección efectiva de su integridad más allá del momento de la emergencia, y alternativas de integración socio-laboral, dado que muchísimas de estas mujeres tienen que crearse un nuevo plan de vida. Este desfasaje vigente en la actualidad provoca la re victimización de miles de ellas, tiñendo nuestros esfuerzos de sinsabores que evocan el trabajo de Sísifo empujando su roca, que siempre vuelve a caer por la pendiente en el momento de alcanzar la cima, pues es imposible calzarla en un lugar estable. 

¿Cuáles son tus desafíos en torno a la problemática de la violencia contra la mujer?

 bocetoproducto (2)Mi desafío, entonces, está focalizado en tratar de hacer la diferencia en aquellos baches del circuito para hacerlo más virtuoso, tanto desde la perspectiva más estructural, como desde las microhistorias reales de mujeres y familias que ayudamos a transformar, escuchando, articulando recursos, poniendo el cuerpo. Para ello, el sector privado es un actor indispensable para sumar en términos de prevención, educación y oportunidades laborales, desde una perspectiva en la que ganamos todos.

Desde CORTALA, un programa que estamos implementando en el Laboratorio de Prácticas e Investigaciones Sociales (LAPIS), hemos dado algunos pasos auspiciosos en este sentido, a través de la articulación comprometida de los actores clave de la sociedad (sector público, empresas, ciudadanía y organizaciones con fines sociales) con una propuesta clara de trabajo en pos de un objetivo común: ampliar la capacidad de la comunidad para tender puentes y redes de apoyo a las mujeres que padecen relaciones de abuso, siendo protagonistas en este camino de visibilizar y atender las necesidades que plantea la problemática con decisión política y empatía social.

Por otro lado, al convocar a este nicho del sector privado (centros de belleza y estética) a sumarse al programa con un rol concreto (servir de nexo entre sus clientas y los recursos de apoyo existentes), estamos habilitando espacios de reflexión en personas no particularmente interesadas en formarse en esta temática, generando andamiajes de gran valor en la deconstrucción de preconceptos de género y machismo, muy arraigados aún en los ámbitos simbólicos y sociales.

En el mediano plazo, ya creados estos vínculos, queremos subir la apuesta liderando y guiando al sector privado en la incorporación de mayores niveles de equidad en sus negocios, en el marco de las políticas públicas y legislación vigente tanto en el ámbito nacional como internacional.

¿Cómo crees que puede contribuirse desde lo cotidiano a la equidad de género? 

El género es una categoría relacional que busca explicar una construcción de un tipo de diferencia entre los seres humanos. Esta construcción, de carácter histórico, social, cultural, hace referencia a un conjunto de prácticas, representaciones, normas y valores que cada sociedad construye para moldear la identidad de hombres y mujeres y el tipo de relación que existe entre ambos, la cual -en la mayoría de las sociedades- está caracterizada por la subordinación de la mujer al varón, por la supremacía de lo masculino sobre lo femenino. Así, cuando hablamos de inequidad, estamos poniendo el foco en la necesidad de superar esta cosmovisión, no a favor de las “mujeres” -como surge en muchas ocasiones en debates informales-, sino en pos del bienestar colectivo.     

El derecho a nuestra integridad (física y psicológica) es un derecho humano elemental. Sin embargo, la violencia contra las mujeres es una de las prácticas delictivas más extendidas e impunes, que afecta a 1 de cada 3 mujeres en todo el mundo, y se cobra la vida de al menos 1 mujer cada 30 horas en la Argentina; una muerte absolutamente evitable, consecuencia directa de las agresiones de un miembro varón de su entorno familiar, es decir, producto de la instancia más extrema de la violencia basada en la desigualdad de género, que es el femicidio.

La violencia, por otra parte, si no te mata físicamente, anula drásticamente tu capacidad de generar deseos, vínculos y amor hacia los demás y hacia una misma. El sin sentido y la subestimación acerca de las posibilidades de nuestras vidas que suelen generar las situaciones de opresión e inequidad, erosiona fuertemente nuestra autonomía y potencialidades como seres humanos, ciudadanas, trabajadoras, madres, hijas, amigas. En este sentido, la promoción de la equidad y el fin de las violencias, es una condición indispensable para el desarrollo pleno de nuestras sociedades. Quiero decir, no se trata sólo de hacer lo que corresponde, sino de tomar conciencia de que el problema existe y erradicarlo es lo mejor para todas y todos.

Desde lo personal, es una experiencia hermosa acompañar a una mujer a redescubrirse, a saber lo que puede dar, no desde el lugar de víctima, sino como protagonista de su propio desarrollo, aportando desde cada singularidad a un destino de mayor plenitud para toda la sociedad.

 

María Medrano: YO NO FUI, la escritura de la propia historia

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Maria MedranoMaría es escritora, se define como tímida. Es pequeña, pero cuando habla, su sonrisa se extiende y parece tener alas. Si, justamente alas. Esa libertad interior con la que cada una de las integrantes de YO NO FUI reconstruye su identidad.

Escritora, poeta, buscadora incansable. María es convocada en el año 2002 para dar un taller de poesía en la Unidad Número 3 de la Cárcel de Ezeiza. Ella, a partir de su trabajo en el juzgado penal económico conocía el ámbito, lo que descubrió fue el vínculo.

Hoy, YO NO FUI es el nombre de una organización social. Pero primero sirvió como título de una compilación de poesías generadas por las mujeres que asistían al taller. Ese nombre implica la resistencia a la sensación que todas tienen una vez que ingresan al espacio carcelario: “fuiste”, tu tiempo se detuvo.

A través del taller, estas mujeres intentan recuperar la palabra, su propia voz y espacio. La reconstrucción de su propia identidad.

De las 59 mil personas presas en Argentina, sólo 2,800 son mujeres. Las destinatarias de YO NO FUI son generalmente cabeza de familia, tienen 3 o 4 hijos y mientras se encuentran en prisión siguen siendo el sostén de sus familiares. El delito más común por el que han sido penadas es la comercialización de droga en un 80%.

Diez años después de ese primer taller, YO NO FUI es una organización social que trabaja en proyectos artísticos y productivos en las cárceles de mujeres de Ezeiza y, afuera, una vez que las mujeres han recuperado la libertad. Este constituye un rasgo distintivo de la organización, dado que muchas otras lo hacen trabajando exclusivamente con uno u otro público.

YoNoFui_equipo-300x225En ese tránsito entre la vida “dentro” y “fuera” de los muros de la prisión, ha generado un proyecto colectivo, que apoyado en espacios de creación artística y de capacitación en oficios, y desde una concepción crítica hacia las relaciones de poder y desigualdad estructural existentes, busca la transformación social y la creación de nuevas formas de vinculación y construcción solidaria.

YO NO FUI cuenta hoy con un emprendimiento productivo cuya ventana es una tienda online http://tienda.yonofui.org.ar/ . Lo producido permite difundir el trabajo de la organización y que sus integrantes puedan tener una salida laboral.

Las alas hoy son enormes, no tienen techo. Sus sueños y la energía de María tampoco.

 

 

 

Lucía Dentis, con la mirada puesta en la vida…

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Lucia Dentis 1En vísperas del Día de la Mujer quiero compartir la historia de Lucía Dentis.
Santafesina, médica, quien de niña fue diagnosticada con una enfermedad que requería un tratamiento de alta complejidad.

Su historia, como la de muchas otras mujeres, está llena de reflexiones y enseñanzas, de la niña que fue, y la adulta que hoy nos abre un pedacito de su vida…

Cuando te enteraste de tu enfermedad, ¿cómo lo viviste?, ¿qué recordás de ese momento?

Ese día lo recuerdo como si fuese hoy. Yo tenía 11 años, fue en un bar de Buenos Aires, estábamos sentados con mi papá y mi mamá, ellos en frente mío. Habíamos salido de la consulta médica hacia un rato (llegamos a Buenos Aires por recomendación luego de haber pasado por varios consultorios médicos). Mis papás estaban un poco nerviosos (hoy viéndolo con otros ojos creo que lo que menos tenían eran nervios, más bien conmoción, miedo, angustia..). Empezaron a explicarme qué tenía y qué me iba a pasar a partir de mi enfermedad. En un momento mencionaron algo de un tratamiento que te hacía caer el pelo (la famosa “quimio”) y a partir de ahí todo lo que dijeron después no lo recuerdo porque me quede pensando en eso. “¡Que se me caiga el pelo! ¡Cómo me podía pasar!” con lo que me gustaba mi pelo….y así empezó todo.

¿Cuál fue el pilar más importante en esos momentos?

El apoyo de mi familia fue fundamental. Cada uno desde su lugar sufrió. La familia se re ordeno para afrontar lo que se venía. Mis hermanos, mi papá, mis abuelas, mis amigos estaban pendientes de mi tratamiento, rezaban por mí en cada internación, festejaban conmigo cuando los análisis me daban bien y “entraban” conmigo a cada una de mis cirugías.
Mucha gente que yo no conocía hacia fuerza por mí, hasta el día de hoy me pasa cuando voy caminando por Gálvez que alguien se me acerca y me dice: “ ¿vos sos Lucia? No sabes lo que recé por vos!”. Inmediatamente se me dibuja una sonrisa en la cara, y un GRACIAS porque creo que la energía positiva en esos momentos es tan importante como el tratamiento.

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¿Qué significó para vos vivir en una Casa Ronald?

A la semana de haber empezado el tratamiento en el Hospital Italiano me comentaron de la casa de Ronald McDonald y fuimos conocerla, obviamente que no dudamos un segundo en quedarnos ahí.
La casa me dio muchos momentos lindos. Tengo el mejor recuerdo de toda la gente que trabajaba ahí, para cuidarnos y contenernos, yo estaba toda la semana en el hospital haciendo la quimio y realmente no veía la hora de salir para poder irme a La Casa a jugar con mi amigos, para ir al cine o para comer un asado en el patio.
El recuerdo más vivido fue el cumpleaños que celebré en La Casa. Cumplía 12 años, mi mamá me compro un hermoso vestido celeste y nos preparamos para el festejo al que se sumaron todos los chicos y las familias con las que compartíamos el día a día.

¿Cuál fue el mayor aprendizaje que te queda de ese momento?

Siempre digo que la edad en la que me tocó vivirlo fue justa, era chica para entender lo que realmente estaba pasando pero era lo suficientemente grande para saber que el tratamiento lo tenía que hacer, que el barbijo lo tenía que usar y que el suero no me la podía arrancar. Ese me ayudó mucho porque creo que uno a medida que va creciendo va perdiendo esa naturalidad con que los chicos se toman las cosas y principalmente se va llenando de miedos: miedo a lo desconocido, miedo a sufrir, miedo a la muerte.
Pensándolo como un chico: ¿de qué sirven los miedos? Para nada. El miedo te paraliza y no te deja avanzar, el miedo no te deja ver con claridad, te bloquea.
Por suerte a mis 11 años nunca tuve ese tipo de miedos (obviamente que le tenía miedo a los pinchazos eso no se lo voy a negar pero después de la primera vez me empecé a “acostumbrar”).

Hoy mirando para atrás creo que cada día que pasa se van borrando los feos momentos y van afirmándose las los hermosos recuerdos que pasé rodeada de personas que formaron parte de ese período tan importante en mi vida y que dieron su tiempo para ayudarme.

Si hay algo que trato de proponerme todos los días es de sonreír, de no darle la más importancia a los problemas de lo que se merecen, no siempre es fácil obviamente, vivimos en una sociedad apurada para todo y lamentablemente uno a veces termina formando parte de eso, pero ahí es donde tenemos que tratar de parar, de disfrutar más, de abrazar, de decirnos cuanto nos queremos, de tratarnos bien, de pedir perdón, de decir gracias…..

¿Con qué soñabas cuando eras chica? ¿Qué querías ser de grande?

De chica siempre decía que quería ser modelo y doctora, a los 4 años me regalaron una valijita amarilla de doctora y fue el mejor regalo que me hicieron.
Siempre digo que mi enfermedad fue decisiva en mi profesión, uno podría pensar que habiendo pasado por esto, visitar tantas veces el hospital, recibir pinchazos, cirugías y demás cosas del ambiente hospitalario saldría corriendo ante la idea del volver a pisar un hospital, pero a mí me paso lo contrario. Fue tal el cariño que recibí de médicos, enfermeros, mucamas y demás personal del hospital que supe enseguida que ese era mi lugar, que yo debía estar de ese otro lugar de la habitación para poder brindarle lo mismo a mis pacientes.

Lucia Dentis 2
¿Con qué soñás hoy?

Soy muy soñadora! Hoy puntualmente sueño con tener una familia y poder vivir de la profesión que elegí que realmente me encanta.
Este año voy a empezar la especialidad en Ginecología y Obstetricia, se viene una nueva etapa en mi vida y estoy muy feliz por eso.

Como Lucía, quien elige todos los días la vida, los invito a sonreír más…..

Ana Carolina Corbelle y la valentía de transitar el cambio

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Búsqueda y sentido. El camino de Ana esta guiado por estos principios. Con más de doce años de trabajo en el sector social, decidió compartir sus pasiones, preguntas y saberes a través de “SOY más que un trabajohttp://soymasqueuntrabajo.wordpress.com; emprendimiento que acompaña a las personas que están en una búsqueda o cambio laboral.

Me interesó su mirada sobre la relación con el trabajo y el camino recorrido, los invito a que lo transitemos junto con Ana:
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-¿Cómo surge SOY más que un trabajo?
Comencé de casualidad a vincularme con las organizaciones sociales participando como voluntaria de Diagonal Asociación Civil http://www.diagonal.org.ar, institución enfocada en desarrollar un ámbito laboral que tome conciencia de sus actuales paradigmas y que pueda transformarse en un entorno más justo, humano e inclusivo. Dentro de este contexto se especializan en la reinserción laboral de personas de + 45 años.
A partir de allí empecé a cuestionarme el valor del trabajo en sí mismo y la relación que establecemos con el trabajo. Surgían preguntas como: ¿Para qué trabajo?; ¿Quiero hacer aquello que me gusta o aquello que me gratifica económicamente?; ¿Esa gratificación económica alcanza?; en definitiva ¿Qué sentido le doy a mi vida?
Reflexioné sobre el lado humano del trabajo pensando en aquello que deseaba hacer y no lo que debía hacer.

-¿Cómo se vincula tu formación de coaching con “SOY más que un trabajo”?
Estudiar coaching me sirvió para transitar esa búsqueda interior y darme cuenta que mi camino estaba enfocado en ayudar a otras personas que se encontraban frente a un vacío o insatisfacción muy grande dentro de su vida laboral.
Desde hace tres años y a través de “SOY más que un trabajo” acompaño la búsqueda de sentido en el trabajo de muchas personas, compartiendo mi experiencia, ayudándolos a cuestionarse, a materializar lo que somos y a animarse.

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-En tu experiencia, ¿la búsqueda de sentido en el trabajo es un emergente de esta época?
Estos tiempos develan más insatisfacción y vacío. Muchas personas intentan dejar pasar estos cuestionamientos hasta que no les queda más remedio que pensar en aquello que sienten y quieren.
Este cuestionamiento no tiene edad ni momento. Simplemente surge.
En la época de nuestros padres este replanteo era impensado. Uno ingresaba a un trabajo sabiendo que allí iba a jubilarse. Hoy hay mucho más replanteo de lo aprendido y experimentado.
Seguramente se encuentra influido por el accionar de la “Generación Y” que tiene muy presente sus necesidades.

-¿Cómo evolucionó “SOY más que un trabajo”?
“SOY más que un trabajo” siguió creciendo. Junto a Marisa Martino, quien también forma parte del proyecto, sumamos al coaching individual talleres grupales. Además hoy compartimos nuestros saberes y experiencias en el blog.
-¿Qué es lo que identificas cómo más complejo de la búsqueda personal/laboral?
Lo más difícil es animarse, dar el primer paso, dejar de lado aquello aprendido y conocido para pensar en nuevos escenarios. Esa búsqueda implica convivir con la incertidumbre y pensar en aquello que nos puede hacer sentir mejor. Pensar también como se ponen en juego las potencialidades individuales no sólo en beneficio personal sino también pensando en qué puedo aportarle a otro.

-¿Cuáles son tus próximos pasos?
Nos gustaría trabajar con empresas en la resignificación del trabajo, tendiendo puentes entre las empresas y los empleados fundamentalmente en la motivación y el entusiasmo.

-¿Cuál es tu sueño?
Sueño con que “SOY más que un trabajo” siga creciendo. Con seguir acompañando a otros en su búsqueda desde la experiencia. Animando a otros a seguir su propio camino, a cuestionarse, a pensar en cómo pueden ser más felices desde lo que son y lo que pueden aportar.
La búsqueda muchas veces es tediosa pero es mucho más gratificante que hacer aquello que no nos gusta. La clave está en la valentía, en el animarse….

Inés Finchelstein: La multiculturalidad como propuesta de diálogo e interacción entre colectivos diversos

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Ines FinchelsteinLa curiosidad y el deseo de incluir a otros llevaron a Inés Finchelstein a crear La Revistita Multicultural. Su empatía, talento y capacidad de observación han logrado que este proyecto crezca y se transforme en una herramienta para el cambio social.

Los invito a compartir una mirada a la multiculturalidad a través de Inés:

 -¿Por qué estudiaste antropología?

Estudié antropología social porque se centra en la alteridad, en la empatía. En conocer otros modos de ver el mundo. Quería acercarme a realidades y personas que quizás de otro modo no iba a conocer. Me interesaba estudiar algo que me recordara siempre que mi modo de ver las cosas no es el único, que me permitiera “trascender mis propios horizontes, y conocer”.

-¿Desde cuándo te sentiste vinculada a causas sociales?

Desde chica fui consciente que tuve buena suerte por haber accedido a ciertas condiciones como una buena educación y que nunca faltara comida en la mesa. No todos en mi país, ni en mi familia tuvieron esa suerte. Me siento responsable por eso, y es lo que me impulsa a dedicarme a actividades en las que pueda contribuir con otros. Lo asocio mucho con la noción de justicia social, entendida como un precepto, como un mandato orientado a reparar la asimetría de oportunidades en el mundo: en tu comunidad, tu localidad, tu región.

-Cómo surge “La Revistita”? Qué te movió internamente?

Revistitas La Revistita Multicultural surgió en mi último año de la carrera. Venía haciendo trabajo de campo hacía dos años, visitando regularmente y compartiendo actividades con adultos y chicos inmigrantes de Bolivia, en un “Barrio Boliviano”, donde muchos de los miembros de la comunidad hablaban quechua. Yo quería estudiar qué pasaba con el uso del quechua entre los chicos en el contexto argentino. Interactuando con los chicos pude ver los muchos modos en que los chicos internalizan un discurso estigmatizante que en nuestra sociedad reproducimos constantemente. Es un discurso que desvaloriza a las prácticas culturales ligadas a lo popular, a lo indígena, a todo aquello que no responde a nuestro estereotipo del argentino blanco y europeo que “vino de los barcos”. Lo que me movió internamente fue observar y experimentar que con cinco años una nena incorporase que su color de piel, la lengua comunitaria u otros rasgos identitarios eran aspectos a disimular por resultar despectivos. ¿Cómo puede uno desarrollar su autoestima y construirse como un ciudadano activo si aprende de tan chico que mucho de lo que hace a su identidad es negativo?

 Tuve la suerte de enterarme de la existencia del programa Avancemos de Ashoka y fue en ese marco que mi deseo de realizar algo concreto para esos chicos cobró realidad. Me enteré de una convocatoria para jóvenes que querían ser “agentes de cambio”. Sin saber mucho al respecto vi la oportunidad para armar algo que respondiera a la problemática que yo había identificado en la comunidad con la que estudiaba.

 Quise y me animé entonces a hacer algo para promover una mirada positiva sobre la diversidad cultural. Quise hacer visible para esos chicos lo valioso de las prácticas culturales y saberes que ellos portan.

-¿Qué aprendiste a partir de “La Revistita”?

Aprendí que todos tenemos recursos para reparar este mundo, que es cuestión de animarse. Que lo que empieza como algo acotado, con confianza, perseverancia, colaboración y afecto puede seguir creciendo e impactando en los demás. Y que si uno actúa con buena fe, junto con el otro, seguramente impacte positivamente en los demás. También aprendí que realizar algo para otros tiene muchísimos efectos positivos en uno mismo, más allá de la alegría y la satisfacción que genera contribuir con otros.

-¿Qué es para vos la multiculturalidad?

La multiculturalidad se refiere a la multiplicidad de historias, tradiciones e identidades por las que estamos atravesados hoy en día. Desde mi perspectiva, tiene que ver con una propuesta de diálogo e interacción constructiva entre colectivos diversos.

-¿Qué le dirías a aquel que se siente diferente?

Creo que es importante ser respetuoso de sí mismo y de los otros. Entiendo que ese es un camino propicio para el diálogo y el crecimiento conjunto. Como planteamos en La Revistita, creo que es importante “rescatar lo que cada grupo humano tiene de único y especial, así como lo que todos ellos comparten: un gran valor social y cultural.”

-¿Con qué soñás?

Sueño con un mundo con mayor comprensión y respecto entre nosotros y con nuestro entorno social, ambiental. Sueño con que encontremos siempre el diálogo y la identificación. Creo que algo así de simple, a nivel colectivo, tendría un impacto superlativo sobre nuestra realidad. Quizás suene utópico, pero se necesita la utopía para seguir caminando y transformando.

 

“Nos interesa despertar en las nuevas generaciones el pensamiento crítico”: Carolina Roldán

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IMG_2591-OrillasCarolina es alegre y decidida. Con 26 años espera muy pronto recibirse de arquitecta. Vive en Rosario, y además de vivir allí piensa permanentemente en como transformar la ciudad en un lugar más inclusivo.

Comparto con ustedes la mirada de una líder social rosarina:

¿Con qué soñabas cuándo eras chica?

Cuando era chica creo que nunca tuve un sueño muy grande. Siempre quise ser feliz, estar con mi familia y amigos, y que ellos estén bien. Hacía muchas actividades (natación, piano, inglés, danza, patín), entonces también quería que me vaya bien en lo que hacía.

Todas las cosas que fui haciendo iban surgiendo en el momento, fui descubriendo lo que me gustaba hacer de esa manera…

¿Como surge tu interés de trabajar con y por otros? ¿Tuviste influencia de tus padres en este sentido?

El interés de trabajar con y por otros lo tengo desde hace mucho tiempo, desde chica. Empecé a desarrollar actividades cuando iba a la Asociación Cristiana de Jóvenes, YMCA, entrenaba ahí y allí participé de un curso de líderes. Los líderes son voluntarios que participan y ayudan en las distintas actividades y deportes que se realizan en YMCA. Luego participé de un  encuentro de líderes de las distintas YMCA en Porto Alegre, Brasil,  y pude ver, compartir y experimentar distintas realidades.

Otras de las cosas que despertó mi interés fue mi familia. Mi papá trabaja en el Banco de Santa Fé, participa de la gremial interna, lo vi defender los derechos de los trabajadores del Banco durante mucho tiempo. Mi mamá nunca participó de ningún emprendimiento social pero viéndola trabajar y esforzarse aprendí muchas cosas. Mi tío es político, fue concejal un período en la ciudad. Y mis abuelos tenían un centro de jubilados en el cual organizaban viajes, cenas y otras actividades para adultos mayores.

Observarlos y convivir con ellos me hizo dar cuenta que el interés estaba dentro de mí.

 

-¿Cómo comienza “Orillas”? ¿Cuál es el trabajo que realizan?octubre-viajebsas-Orillas

ORILLAS ( https://www.facebook.com/orillas)  surge en 2009; junto con otros jóvenes decidimos crear una agrupación para modificar la realidad, decidimos no quedarnos de brazos cruzados.

Conversamos con la gente del barrio en el que actualmente trabajamos (está ubicado a una cuadra de la ciudad universitaria), creímos que era el mejor lugar porque todos asistíamos a la facultad ahí y nos quedaba cerca. Siempre supimos que estábamos asumiendo un compromiso de por vida.

Ahí empezamos, lo primero que hicimos fue hacer un festejo del día del niño para conocer a todos los nenes. Ya teníamos pensado dar talleres (siempre pensamos que la educación es la base del cambio). Como éramos sólo 6 trabajando organizamos una campaña para conseguir más voluntarios.

 Actualmente, después de 3 años y con mucho esfuerzo, somos 25 personas trabajando y  contamos con tres proyectos: Los Talleres Diarios que realizamos en el barrio (Arte, Inglés, Apoyo Escolar), El Laboratorio Móvil (proyecto de divulgación científica y pensamiento crítico) y el Padrinazgo que es un programa destinado a niños de familias de escasos recursos económicos con el fin de proveerles oportunidades educativas.

-¿Cómo surge y de qué trata el Laboratorio Móvil?

El Laboratorio Móvil surge después de haber dado en una escuela un Taller de Ciencias. Ahí nos dimos cuenta que a través de la ciencia podíamos enseñar diferentes cosas. En ese momento se nos ocurrió realizar este taller en todas las escuelas de Rosario, por eso el nombre del Laboratorio Móvil.

Es un Programa muy especial para nosotros. A través de muestras científicas experimentales en espacios públicos y en escuelas, se busca despertar y estimular en las nuevas generaciones el pensamiento crítico y la inquietud por preguntar e investigar por qué el mundo es como es.

Tres actividades distintas dentro del proyecto se complementan para este fin:julio-labmovil

1)  Visitas a escuelas con talleres científicos intensivos. Estos talleres significan experiencias científicas guiadas que llevan al aprendizaje del método científico a través de hipótesis contrastables, observaciones controladas, diseños experimentales y reformulaciones críticas. Para poder darle continuidad al proyecto dentro de cada institución se otorga una guía para docentes.

2)  Exposiciones con experimentos llamativos en espacios públicos para captar la atención de un espectro más amplio de la sociedad civil.

3Creación de plataformas web tipo foro o blog para la discusión y formulación de preguntas y respuestas científicas por parte de los chicos que participaron de las clases y exposiciones con el objetivo de formar parte de una red de discusión crítica de diseños experimentales o problemas científicos.

-¿Con qué soñas ahora?

Ahora creo que sigo teniendo el mismo sueño que tenía antes: ser feliz, contar siempre con mi familia y amigos, en un futuro más lejano tener mi propia familia y ahora se agrega el sueño de poder cambiar la sociedad, el mundo que vivimos, para que sea mejor. Para que todas las personas puedan vivir bien, tener igualdad de oportunidades y también puedan ser felices. Quiero poder compartir lo que tengo y poder dejar una enseñanza o recuerdo en las personas (a las que actualmente ayudo y también a las que comparten todos los días conmigo).

-¿Cuál es para vos el rol de los jóvenes para transformar la sociedad?

Los jóvenes cumplen un rol muy importante a la hora de transformar la sociedad. Tenemos más esperanzas, deseos, fuerza, energía, ideas y creemos en algunas cosas que algunos más grandes ya dejaron de creer.  Actualmente hay muchos jóvenes trabajando y si se pudieran sumar todos los pequeños logros de cada uno de nosotros en el futuro creo que algo habremos transformado.

Por eso nosotros desde ORILLAS seguimos trabajando todos juntos, tratando de superar distintos contratiempos que van surgiendo, porque estamos convencidos que esta es la manera para poder cambiar algo. Esfuerzo, trabajo, dedicación y compromiso.