Archivo de la categoría: Historias para inspirar

Antenas por los Niños: el dispositivo que ayuda a compartir secretos que duelen

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AntenasAntenas por los Niños (http://www.antenasporlosninos.org/)  es una asociación civil creada por un grupo de psicólogos mexicanos especialistas en niños y adolescentes que trabaja por la salud mental  en México.

El proyecto Antenas se desarrolla en un cuarto de terapia monitoreado por un circuito cerrado de televisión en donde se encuentran el niño y un personaje virtual llamado” Antenas”.  El grupo creador de este dispositivo se centró en pensar qué pasaba si los niños pudieran confesarle sus traumas a un muñeco con el que se identificaran, sin la necesidad de tener que intermediar con un terapeuta.

Antenas es una criatura del espacio animada, no sabe nada acerca del planeta Tierra, no entiende la construcción nuclear sobre la familia ni del concepto de amistad, por lo que el niño o niña debe explicarle lo que significan estas personas en su vida, de esta manera aquellos niños que son víctimas de cualquier tipo de violencia pueden expresar sus sentimientos sobre estas situaciones.

El software es manejado por un terapeuta desde otra habitación. De este modo el niño se siente en total confianza dado que están a solas y Antenas nunca lo va a juzgar.

Este dispositivo terapéutico se lleva a cabo en hospitales, albergues, centros comunitarios, cualquier lugar donde los niños guarden “secretos que duelen”.

Esta asociación considera que es la terapia ideal dado que:

-Resulta un método eficaz para que el niño exprese sus sentimientos, miedos y angustias sin temor a represalias.

-Resulta un auxiliar para transmitir información al niño y a sus padres.

-Es un gran apoyo en terapia pre operatoria, post operatoria, rehabilitación e intervención en crisis.

Desde hace 5 años, este Antenas por los Niños ha asistido a 2.000 niños de 3 a 14 años en distintas dependencias de México.

 

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Los adultos mayores en el centro de la escena

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CEPRAM http://www.cepram.org.ar, es una organización social cordobesa que valoriza y rescata a los adultos mayores, devolviéndoles un rol protagónico.
El Centro de Promoción del Adulto Mayor promueve el bienestar psicológico y social de las personas mayores y sus condiciones de ciudadanía; generando oportunidades educativas, personales, sociales, de recreación y esparcimiento para personas mayores de 50 años.IMG_1021-e1372306639610
Dentro de los múltiples programas y actividades con los que cuenta, me gustaría detenerme en dos:
El ACOMPAÑAMIENTO TELEFÓNICO A MAYORES (ATM): es un programa de prevención de la depresión de mayores desarrollado por CEPRAM desde el año 2003. A través del acompañamiento telefónico brindan contención a personas mayores en crisis, soledad o depresión. El programa es atendido por 40 voluntarios, también mayores, que han sido capacitados en primeros auxilios psicológicos y se encuentran coordinados a su vez por psicólogos. LA ATM atiende de lunes a viernes de 10 a 13 y de 16 a 19hs en el 0351-411-6949 y para otras provincias a través del 0800-333-0304.
CICERONES, CÓRDOBA NARRADA POR SUS MAYORES: es un encuentro inter-generacional donde, los grandes, cual Cicerones llevan de la mano a los niños, cual Herederos, a conocer, querer y valorar el patrimonio histórico y cultural de Córdoba. Y al mismo tiempo, lo pequeños descubren en los grandes, personas valiosas y ejemplares, de quienes se puede seguir aprendiendo.
La participación de los niños de 5 a 12 años se concreta a través de sus escuelas, tanto públicas como privadas. Para ello, CEPRAM estableció alianzas con las áreas de Educación de la Municipalidad y de la Provincia de Córdoba, como así también con instituciones privadas laicas y confesionales.
Con la intención de llegar también a sus hogares, CEPRAM publicó el libro: “Doña Cicerona y Olayón. El Cabildo, la Plaza y la Catedral”. La obra relata en forma de cuento la historia de estos sitios patrimoniales y fue escrito e ilustrado por Oscar Salas. Los ejemplares se obsequian a los chicos al final del recorrido y también se venden en el CEPRAM y en librerías del centro de Córdoba.
La mirada puesta sobre lo posible y lo positivo, devuelve a cada una de las personas que se acerca a CEPRAM una actitud distinta sobre la vida y enseña a los que se encuentran en el inicio todo lo que pueden aprender de ellos.

La mirada puesta en los niños, PETISOS.

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Menuda, inquieta, alegre…Elena es igual a los chicos de la Patagonia con y por los que trabaja. Psicóloga de profesión, mexicana de nacimiento y mamá de Santiago, Elena llegó a Bariloche siguiendo un amor y se enamoró del lugar y de su gente. No de ese Bariloche que todos conocemos, sino del que muchos no quieren ver….aquel que pasa necesidades y donde las desigualdades son cosa de todos los días.
En ese lugar Elena descubrió a otros que junto a ella pensaban y soñaban con un futuro mejor para los chicos, primero los del basural pero luego muchos más!

Y así nace PETISOS http://www.petisos.org.ar, una organización de la sociedad civil que aporta al efectivo cumplimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes a quienes reconoce como personas plenas de derechos y no como objetos de protección.

PETISOS es hoy una organización referente en la erradicación del trabajo infantil que desarrolla actividades a través de distintos programas que invitan a los niños a transformarse en protagonistas de sus vidas. Acción por los Derechos; Delitos contra la Infancia; Participación protagónica de la infancia; Articulación y Redes; y Medición de impacto, son los 5 ejes en los que dividen su trabajo. Alrededor de los mismos diseñan y planifican, en conjunto con los destinatarios de las actividades, distintos proyectos destinados a fortalecer las capacidades de los niños, niñas y sus familias.

PETISOS ha crecido a lo largo de los años y ahora cuenta con una sede en Buenos Aires, aquí avanzan con el proyecto de orquesta juvenil para chicos entre 7 y 16 años en alianza con el Centro Cultural Osvaldo Miranda y el músico Hugo Lobo, líder de la banda Dancing Mood.

La organización tiene una mirada amplia e inclusiva que permite que no sólo los niños, niñas y adolescentes sean parte de este proyecto sino que también incorporan a los padres y madres como eslabón fundamental para producir un cambio positivo.

Con la mirada puesta en el futuro PETISOS trabaja desde el presente fortaleciendo la integridad de los niños, concienciándolos sobre sus derechos y animándolos a transformar día a día la realidad.

Banco de Ropa en Sudáfrica: Invirtiendo en mujeres que invierten en sus hijos.

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Sudáfrica se enfrenta a grandes diferencias e inequidades sociales. El 58% de los niños no completan su educación escolar, repercutiendo en sus posibilidades de empleabilidad dado que la mayoría de los empleos formales requieren los 12 años de educación básica. La tasa de desempleo se encuentra entre el 25-30% pero la misma se eleva al 56% en el caso de los jóvenes y al 48% en el caso de las mujeres. Del total de mujeres en Sudáfrica, el 40% son madres jefas de hogar y la tasa de desempleo para ellas es del 60%. Menos del 50% de los padres contribuyen económicamente al sustento de sus hijos en hogares en donde las madres son el principal sostén.
Un niño que crece en un hogar liderado por una madre sola tiene muchas mas posibilidades de vivir en la pobreza y tener pocas opciones para su futuro.

 
Quienes fundaron el Banco de Ropa (http://www.theclothingbank.org.za) pensaron que no podían esperar que el sistema educativo resolviera estas inequidades, por ello empezaron a pensar en soluciones. Sabían que si ayudaban a las madres a generar dinero ellas lo invertirían en el bienestar y en la educación de sus hijos.

 
La misión del Banco de Ropa es empoderar a madres desempleadas a través del desarrollo de emprendimientos que les permitan ser financiera y socialmente independientes. Fue fundado en el 2010 en respuesta a la creciente problemática de la falta de empleo de madres jefas de hogar que no contaban con el apoyo de los padres de sus niños.


El programa se basa en un ciclo de entrenamiento de dos años que empodera a las madres para que comiencen pequeños negocios. El recurso está centrado en el excedente de ropa proveniente de grandes cadenas textiles y usan la misma como una herramienta de enseñanza. Cada mujer inicia su pequeño negocio luego de 6 meses de involucrarse en el programa. El objetivo es que pueda ganar lo suficiente para alimentar, educar y vestir a su familia.

 
En dos años de trabajo, 200 mujeres han podido comenzar y sostener sus pequeños negocios.
El Banco de Ropa tiene un modelo holístico que durante dos años combina entrenamientos prácticos para poder lanzar y sostener estos pequeños negocios así como también talleres y mentorías para el desarrollo de confianza y habilidades personales.

“No hay nada peor que la indiferencia”: Martín Ferreira

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Martín Ferreira tiene 30 años, su vocación social y si compromiso lo llevaron a fundar SonRisas. Su entrega y pasión, como la de muchos otros, hicieron que este proyecto crezca y crezca!

Compartimos más sobre SonRisas y sobre Martín:

 

-¿Desde cuándo te interesaste e involucraste con causas sociales?

Desde chiquito que participe en mi primaria y secundaria en los proyectos que se organizaban vinculados a acción social.

Pero formalmente y como fecha bisagra, fue el 3 de Julio del 2004, cuando por primera vez realice una actividad en un merendero, en el partido de Esteban Echeverría. Fue ese día donde involucre con todas las letras. Ese día comencé a armar, pensar, compartir y encarar lo que hoy es SonRisas (http://www.creasonrisas.org.ar). Y también desde ese día fui conociendo e interiorizándome en el mundo de la acción social. Hoy me considero y autodefino como emprendedor social.

-¿Qué estudiaste?

Licenciatura en Administración. Me sirvió mucho. Me sigue sirviendo. También hice el curso de formación de formadores Amartya Sen.

-¿Cuánto influyo tu familia en tu vocación social?

Mucho, muchísimo!!! Mi genética tiene la energía inagotable de mi mamá y la entrega incondicional, “cero materialista” de mi papá. Los dos sumamente solidarios. Siempre apoyándome.

También sus ejemplos fueron eso, con las acciones de su vida. Y hoy por hoy mi novia, que se banca tantas reuniones, actividades, descuidos, y faltas de tiempo.

Y no me quiero olvidar de mi abuela tampoco. Otra luchadora incansable.

Mis hermanos también.

Yo soy un poco de todos ellos. Es algo que trasciende quizás a su influencia. Están conmigo. Incluso mi viejo, que falleció hace dos años, sé que es parte de mi ser y mi vocación social.

-¿Cuándo creaste sonrisas?

El 3 de julio del 2004 empezó el proyecto. Pero a penas si nos dábamos cuenta. Íbamos al barrio, armábamos actividades, gestionábamos cosas, pero no teníamos ni un nombre formal. 

En el 2007, hay otra fecha clave. Fue donde se nos acercó una organización que nos dijo que si completábamos un formulario nos daban un capital semilla de $2.000.

En seguida pensamos que podíamos hacer muchas cosas con esos $2.000. Para nosotros era una fortuna. Y lo único que había que hacer era completar un formulario y cruzar los dedos.

En no mucho tiempo más nos dimos cuenta que importante era poner un nombre, pensar una visión, medir el impacto de lo que hacemos, ponernos objetivos, pensar el proyecto a 5 años, buscar formas de ser auto sustentables. 

Estamos en el 2012 y SonRisas maneja recursos anualmente valuados en $ 568.000. 

Parte de eso lo recibimos en efectivo, parte en donación de especie, parte lo generamos en eventos. 

Y todo empezó a gestarse gracias a ese formulario de Ashoka, en el programa avancemos, que realmente hizo germinar esa semilla inicial.

Y no sólo eso. El proyecto recién arranca, y esta en pleno crecimiento.

-¿De qué de que trata SonRisas?

El proyecto tiene como visión generar un marco de contención, afecto, diversión y educación en niños, niñas y adolescentes, en situación de vulnerabilidad, para poder generar una infancia plena y una adultez con oportunidades.

Trabajamos en cuatro ejes:

1- Alimentación. Desde SonRisas se garantiza la alimentación a 56 familias. Todas ellas son censadas y se visita los hogares. Se clasifica según la situación y urgencia con intervención profesional.

2- el Juego. Se utiliza el juego como principal herramienta de acercamiento, expresión, educación y desarrollo.

3- la Articulación. Constantemente se trabaja y se estimula la articulación con las familias, las escuelas y el Estado. Y también con otras organizaciones de la sociedad civil, y el sector privado.

4- el Centro Social y Solidario. El proyecto cuenta con un espacio físico en el barrio, de 300 m2, que brinda actividades al barrio de lunes a sábado.  Desde ahí fundamentalmente se promueven los talleres de apoyo escolar. Pero cuenta también con cursos de música (batería, piano, guitarra), danzas (árabe, reggaetón, clásico, folclore, latino), cocina para adolescentes y madres, y actividades recreativas los sábados. También tiene una revista bimestral, comunitaria y una sala de cine. Aparte es un espacio abierto y alternativo a la calle. El mes que viene también se instala el gabinete de computadoras con Internet.

Somos un equipo de 40 voluntarios, divididos en 4 áreas de trabajo (recursos, comunicación, relaciones con el entorno y trabajo de campo). Contamos con una empleada rentada: Claudia. Una de las madres del barrio, que hasta hace poco trabajaba de empleada doméstica y que es quien hoy dirige el centro, lo abre y lo cierra todos los días. Y es quien antes nos ayudaba en todo lo que se necesito en este crecimiento.

A los cursos están inscriptos y participan 350 chicos. Los sábados en las actividades hay 150 promedio.

En los eventos especiales (día del niño, navidad, día de la primavera) van desde los 400 a 1000 personas. El comedor alimenta a 56 familias.

El trabajo es en el barrio Nuestras Malvinas, en el partido de Esteban Echeverria. En las proximidades de “El Pantano”

 -Cómo soñas SonRisas?

Cuando sueño mucho, imagino a SonRisas abriendo centros, en todo el partido, para luego empezar a trabajar en otro partido, y seguir creciendo.

Dejando capacidad instalada, para que los mismos vecinos sean quienes auto-gestionan el centro, y las articulaciones hechas con el municipio, empresas, escuelas y el resto de los actores de la comunidad. También con intervención de políticas públicas nacionales, a las cuales acompañar.

Cuando sueño más lejos, sueño con SonRisas con un modelo totalmente replicable e instalado, a lo largo de todo el país, y replicándose en otros de la región y el continente.

Pero cuando sueño un poco más lejos aún, sueño a SonRisas desapareciendo. Y en todo caso tomando mate en el centro, chalando con los vecinos, sin la urgencia de resolver necesidades básicas.

En un mundo sin injusticias sufridas por ningún ser humano.

 -¿Cómo son los chicos con los que trabajás? ¿Qué los caracteriza?

Buenos, inocentes, puros. Con una “calle” impresionante, una inteligencia bárbara, una fortaleza forzada por la necesidad. Alegres, agradecidos, sensibles. 

Quizás el punto común y distintivo es esa libertad para andar por la calle haciendo lo que les parezca. Y esa falta de libertad para vivir una niñez con todos sus derechos en plenitud

Hay muchos casos de chicos de no más un metro veinte, y 7 años de edad, que deciden si dejan o no la escuela, y van solos al centro que les queda a más de 15 cuadras, y tienen que cruzar varias calles. 

Tan afectuosos, con tanta necesidad de besos y abrazos que es imposible no dárselos. Bajamos del micro y se les cuelgan a todos los voluntarios. Obviamente que a los que conocen más tienen otra relación. Pero a los nuevos también les dan la bienvenida. 

 -¿Qué les dirías a otros jóvenes que quieren emprender?

Que no esperen ni un segundo más. Que se puede. Que nadie es tan fuerte como para cambiar todo sólo, ni nadie tan débil como para no poder hacer nada. Que la injusticia que sufre cualquier ser humano es una amenaza para toda la humanidad. Que no hay nada peor que la indiferencia.  Que no hay mejor causa en la vida que la de ayudar al prójimo. Que somos menos de los que se necesitan, pero somos más de los que se imaginan. Que cuenten conmigo, y con tantos otros que estamos para lo que se necesite. Que estén bien internamente antes de buscar hacer el bien a otros. Que emprendan con alegría y con pasión, que es la única forma de realizar cambios. Que nunca pierdan la humildad tampoco, ni se sientan súper importantes, ni generen dependencia de sus propias personas. Que trabajen en equipo, y que involucren a todos los que puedan. Que cuando quieran mejorar una realidad lo hagan desde la lógica de las personas con las que están trabajando, y escuchando siempre a los barrios, a la gente, en el campo, y no desde un escritorio.

Que tomen las decisiones ellos mismos de sus propias vidas. Que piensen que hacen y para que. Que sean cocientes de que un día estamos y otro día no. Y que en la fragilidad de la existencia va a trascender sobre cualquier otra cosa la capacidad de amar

 Y muchas, muchísimas cosas más, que a mi me llevo años entender, muchas que voy a seguir descubriendo porque recién empiezo en esto, y otras que a mi me decían pero que sólo entendí en el  hermoso camino de emprender, de ayudar, de comprometerse, de persistir, de soñar y de no bajar los brazos mientras haya un sólo ser humano sufriendo la más mínima injusticia. 

Empatía: la habilidad de entender al otro

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En el siglo XXI la empatía está empezando a ser reconocida como una habilidad esencial para el desarrollo de cualquier persona.

Esta habilidad ayuda a las personas a desarrollarse mejor a partir del entendimiento del pensamiento y los sentimientos de los otros.

En Canadá, Mary Gordon implementa desde 1996 un programa centrado en desarrollar la empatía para disminuir la violencia, la marginalidad, la agresión y el bullying. Raíces de Empatía (Roots of Empathy http://www.rootsofempathy.org/) trabaja para reducir los niveles de agresión entre los chicos a partir del crecimiento y desarrollo de competencias sociales y emocionales.

El programa tiene como centro un bebé, que acompañado de su padre o madre se transforma en “maestro” dentro del aula. Durante un año el mismo bebé visita mensualmente el aula y los instructores de Raíces de Empatía guían a los niños para entender la relación entre el bebé y su padre/madre, sus reacciones y emociones.

En este modelo el bebé es catalizador, ayudando a los niños a identificar y entender sus propios sentimientos y los sentimientos de los otros.

El programa ha demostrado una disminución significativa del bullying y la violencia entre los niños. Desde el jardín de infantes hasta el octavo grado trabajan también en la inclusión social y en la construcción de una cultura de cuidado del otro.

Mary Gordon destaca que a través de este programa la escuela no sólo mide lo que los chicos aprenden sino también se ocupa de estimularlos para entender qué sienten y sueñan.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=AkS_1sVnz58

El tendido de puentes entre sectores, un cambio de rumbo, los mismos ideales…

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En el mundo interconectado en el que vivimos es cada vez más necesario complementar miradas y habilidades. Es fundamental también preguntarse dónde desarrollar y desplegar esas habilidades. Muchos jóvenes profesionales destacados se animan a interrogarse internamente y a pensar en la posibilidad de iniciar un nuevo camino, distinto al esperado o al programado pero que los completa no sólo en el ámbito laboral sino en el personal.

Conocemos la historia de Gonzalo Bazgan, profesional destacado de 30 años que luego de un período prolongado de la vida corporativa enfrenta nuevos desafíos en Cascos Verdes www.cascosverdes.org

-Gonzalo, ¿qué soñabas ser cuando eras chico?

Cuando era chico me gustaba mucho la historia, y por mucho tiempo pensé que iba a estudiar la carrera. Sin embargo, cuando fui creciendo tenía muchas otras inquietudes como el arte, la política y la economía. Cuando terminé la secundaria elegí estudiar Relaciones Internacionales porque las materias abarcaban un espectro bastante amplio de mis intereses.

-¿Qué soñas hoy para tu futuro?

Hoy tengo las energías puestas en  seguir desarrollándome como profesional en el ámbito de las políticas sociales, ya sea dentro del tercer sector o el ámbito privado. Generar cambios que contribuyan al desarrollo sustentable del país.

-¿Cuántos años te desarrollaste en el sector corporativo? ¿A qué te dedicaste?

Trabajé 5 años como responsable del área de Asuntos Comunitarios de Microsoft para Argentina y Uruguay.  En ese rol coordinaba la implementación de los proyectos de RSE de la compañía, tanto los de impacto directo en comunidades vulnerables, como de capacitación en nuevas tecnologías para el tercer sector. También estaba a cargo de las actividades de voluntariado corporativo, y daba soporte al área de asuntos públicos. Antes trabajé casi 3 años en el estudio de abogados Marval, O’Farrell & Mairal, apenas terminé mi carrera universitaria.

-¿Cómo decidiste el paso del mundo corporativo al social?

En primer lugar, tomé la decisión porque el proyecto de Cascos Verdes me parece increíble y totalmente innovador. En segundo lugar, lo tomé como un gran desafío profesional, teniendo en cuenta que la organización es joven y me motiva mucho acompañar el crecimiento orgánico que está teniendo.

Cascos Verdes es una asociación de la sociedad civil que trabaja a favor de la inclusión social y la conservación ambiental, creen que para lograr una sociedad más inclusiva y amiga del medio ambiente, es necesario el compromiso y la participación de todos los miembros de la comunidad.

Eligieron el nombre de Cascos Verdes porque entienden por Cascos el trabajo pro-activo y exhaustivo de quienes velan por una sociedad mejor y luchan por una comunidad inclusiva. Agregaron Verdes porque universalmente es el color del equilibrio ambiental, la vida y por sobre todo, la esperanza.

-¿Desde cuándo estas vinculado al mundo social?

Estando en la universidad trabajé como voluntario en el área de prensa de CIPPEC. Siendo un área transversal, me permitió recorrer el trabajo de la organización desde adentro y conocer más sobre programas sociales y temas relacionados a políticas públicas.

-¿Cuáles son tus desafíos actuales desde Cascos Verdes?

Mi objetivo es construir un plan a largo plazo. Cascos Verdes viene creciendo desde su nacimiento en forma exponencial, y ayudar a construir una estructura que pueda acompañar eficientemente ese crecimiento.

-¿Cómo evaluás la relación entre el mundo corporativo y el social? Qué tienen que aprender uno del otro? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan?

Creo fervientemente en la tendencia hacia la profesionalización del tercer sector, y como profesional aspiro a que las diferencias organizacionales tiendan a desaparecer. Cada sector con sus objetivos específicos y diferenciales, pero con una estructura organizacional en donde el tercer sector se pueda nutrir de las buenas prácticas del sector privado, y viceversa. 

-¿Qué le dirías a un profesional joven como vos que todavía no se ha relacionado con el sector ciudadano?

Hay mil formas de acercarse al sector, quizás la modalidad de voluntariado sea la más sencilla, practicable a corto plazo y que le permite a uno acomodar la agenda personal. El Tercer Sector tiene gran necesidad de contar con profesionales que ayuden al desarrollo de las organizaciones, tanto en la parte institucional como en los programas sociales, y un primer acercamiento es quizás la forma para evaluar una inserción laboral efectiva.