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Banco de Ropa en Sudáfrica: Invirtiendo en mujeres que invierten en sus hijos.

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Sudáfrica se enfrenta a grandes diferencias e inequidades sociales. El 58% de los niños no completan su educación escolar, repercutiendo en sus posibilidades de empleabilidad dado que la mayoría de los empleos formales requieren los 12 años de educación básica. La tasa de desempleo se encuentra entre el 25-30% pero la misma se eleva al 56% en el caso de los jóvenes y al 48% en el caso de las mujeres. Del total de mujeres en Sudáfrica, el 40% son madres jefas de hogar y la tasa de desempleo para ellas es del 60%. Menos del 50% de los padres contribuyen económicamente al sustento de sus hijos en hogares en donde las madres son el principal sostén.
Un niño que crece en un hogar liderado por una madre sola tiene muchas mas posibilidades de vivir en la pobreza y tener pocas opciones para su futuro.

 
Quienes fundaron el Banco de Ropa (http://www.theclothingbank.org.za) pensaron que no podían esperar que el sistema educativo resolviera estas inequidades, por ello empezaron a pensar en soluciones. Sabían que si ayudaban a las madres a generar dinero ellas lo invertirían en el bienestar y en la educación de sus hijos.

 
La misión del Banco de Ropa es empoderar a madres desempleadas a través del desarrollo de emprendimientos que les permitan ser financiera y socialmente independientes. Fue fundado en el 2010 en respuesta a la creciente problemática de la falta de empleo de madres jefas de hogar que no contaban con el apoyo de los padres de sus niños.


El programa se basa en un ciclo de entrenamiento de dos años que empodera a las madres para que comiencen pequeños negocios. El recurso está centrado en el excedente de ropa proveniente de grandes cadenas textiles y usan la misma como una herramienta de enseñanza. Cada mujer inicia su pequeño negocio luego de 6 meses de involucrarse en el programa. El objetivo es que pueda ganar lo suficiente para alimentar, educar y vestir a su familia.

 
En dos años de trabajo, 200 mujeres han podido comenzar y sostener sus pequeños negocios.
El Banco de Ropa tiene un modelo holístico que durante dos años combina entrenamientos prácticos para poder lanzar y sostener estos pequeños negocios así como también talleres y mentorías para el desarrollo de confianza y habilidades personales.

Abanderados de la Argentina Solidaria: elegí el tuyo!

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Desde hace 3 años los argentinos podemos postular, reconocer y emocionarnos con historias de otros compatriotas que hacen algo para cambiarle la vida a los demás: los abanderados de la Argentina Solidaria  http://www.premioabanderados.com.ar/index.php#abanderados2012

Son historias fascinantes que llevan a la admiración y proponen la acción. Imitar a estos argentinos es una excelente idea! Conocerlos, divulgarlos y concienciarnos sobre sus causas nos hermana y nos lleva a seguir creyendo que el cambio es posible.

Tenés tiempo para votar hasta el 25 de noviembre.

Te invito a conocerlos, a emocionarte y a participar!!!

 

“No hay nada peor que la indiferencia”: Martín Ferreira

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Martín Ferreira tiene 30 años, su vocación social y si compromiso lo llevaron a fundar SonRisas. Su entrega y pasión, como la de muchos otros, hicieron que este proyecto crezca y crezca!

Compartimos más sobre SonRisas y sobre Martín:

 

-¿Desde cuándo te interesaste e involucraste con causas sociales?

Desde chiquito que participe en mi primaria y secundaria en los proyectos que se organizaban vinculados a acción social.

Pero formalmente y como fecha bisagra, fue el 3 de Julio del 2004, cuando por primera vez realice una actividad en un merendero, en el partido de Esteban Echeverría. Fue ese día donde involucre con todas las letras. Ese día comencé a armar, pensar, compartir y encarar lo que hoy es SonRisas (http://www.creasonrisas.org.ar). Y también desde ese día fui conociendo e interiorizándome en el mundo de la acción social. Hoy me considero y autodefino como emprendedor social.

-¿Qué estudiaste?

Licenciatura en Administración. Me sirvió mucho. Me sigue sirviendo. También hice el curso de formación de formadores Amartya Sen.

-¿Cuánto influyo tu familia en tu vocación social?

Mucho, muchísimo!!! Mi genética tiene la energía inagotable de mi mamá y la entrega incondicional, “cero materialista” de mi papá. Los dos sumamente solidarios. Siempre apoyándome.

También sus ejemplos fueron eso, con las acciones de su vida. Y hoy por hoy mi novia, que se banca tantas reuniones, actividades, descuidos, y faltas de tiempo.

Y no me quiero olvidar de mi abuela tampoco. Otra luchadora incansable.

Mis hermanos también.

Yo soy un poco de todos ellos. Es algo que trasciende quizás a su influencia. Están conmigo. Incluso mi viejo, que falleció hace dos años, sé que es parte de mi ser y mi vocación social.

-¿Cuándo creaste sonrisas?

El 3 de julio del 2004 empezó el proyecto. Pero a penas si nos dábamos cuenta. Íbamos al barrio, armábamos actividades, gestionábamos cosas, pero no teníamos ni un nombre formal. 

En el 2007, hay otra fecha clave. Fue donde se nos acercó una organización que nos dijo que si completábamos un formulario nos daban un capital semilla de $2.000.

En seguida pensamos que podíamos hacer muchas cosas con esos $2.000. Para nosotros era una fortuna. Y lo único que había que hacer era completar un formulario y cruzar los dedos.

En no mucho tiempo más nos dimos cuenta que importante era poner un nombre, pensar una visión, medir el impacto de lo que hacemos, ponernos objetivos, pensar el proyecto a 5 años, buscar formas de ser auto sustentables. 

Estamos en el 2012 y SonRisas maneja recursos anualmente valuados en $ 568.000. 

Parte de eso lo recibimos en efectivo, parte en donación de especie, parte lo generamos en eventos. 

Y todo empezó a gestarse gracias a ese formulario de Ashoka, en el programa avancemos, que realmente hizo germinar esa semilla inicial.

Y no sólo eso. El proyecto recién arranca, y esta en pleno crecimiento.

-¿De qué de que trata SonRisas?

El proyecto tiene como visión generar un marco de contención, afecto, diversión y educación en niños, niñas y adolescentes, en situación de vulnerabilidad, para poder generar una infancia plena y una adultez con oportunidades.

Trabajamos en cuatro ejes:

1- Alimentación. Desde SonRisas se garantiza la alimentación a 56 familias. Todas ellas son censadas y se visita los hogares. Se clasifica según la situación y urgencia con intervención profesional.

2- el Juego. Se utiliza el juego como principal herramienta de acercamiento, expresión, educación y desarrollo.

3- la Articulación. Constantemente se trabaja y se estimula la articulación con las familias, las escuelas y el Estado. Y también con otras organizaciones de la sociedad civil, y el sector privado.

4- el Centro Social y Solidario. El proyecto cuenta con un espacio físico en el barrio, de 300 m2, que brinda actividades al barrio de lunes a sábado.  Desde ahí fundamentalmente se promueven los talleres de apoyo escolar. Pero cuenta también con cursos de música (batería, piano, guitarra), danzas (árabe, reggaetón, clásico, folclore, latino), cocina para adolescentes y madres, y actividades recreativas los sábados. También tiene una revista bimestral, comunitaria y una sala de cine. Aparte es un espacio abierto y alternativo a la calle. El mes que viene también se instala el gabinete de computadoras con Internet.

Somos un equipo de 40 voluntarios, divididos en 4 áreas de trabajo (recursos, comunicación, relaciones con el entorno y trabajo de campo). Contamos con una empleada rentada: Claudia. Una de las madres del barrio, que hasta hace poco trabajaba de empleada doméstica y que es quien hoy dirige el centro, lo abre y lo cierra todos los días. Y es quien antes nos ayudaba en todo lo que se necesito en este crecimiento.

A los cursos están inscriptos y participan 350 chicos. Los sábados en las actividades hay 150 promedio.

En los eventos especiales (día del niño, navidad, día de la primavera) van desde los 400 a 1000 personas. El comedor alimenta a 56 familias.

El trabajo es en el barrio Nuestras Malvinas, en el partido de Esteban Echeverria. En las proximidades de “El Pantano”

 -Cómo soñas SonRisas?

Cuando sueño mucho, imagino a SonRisas abriendo centros, en todo el partido, para luego empezar a trabajar en otro partido, y seguir creciendo.

Dejando capacidad instalada, para que los mismos vecinos sean quienes auto-gestionan el centro, y las articulaciones hechas con el municipio, empresas, escuelas y el resto de los actores de la comunidad. También con intervención de políticas públicas nacionales, a las cuales acompañar.

Cuando sueño más lejos, sueño con SonRisas con un modelo totalmente replicable e instalado, a lo largo de todo el país, y replicándose en otros de la región y el continente.

Pero cuando sueño un poco más lejos aún, sueño a SonRisas desapareciendo. Y en todo caso tomando mate en el centro, chalando con los vecinos, sin la urgencia de resolver necesidades básicas.

En un mundo sin injusticias sufridas por ningún ser humano.

 -¿Cómo son los chicos con los que trabajás? ¿Qué los caracteriza?

Buenos, inocentes, puros. Con una “calle” impresionante, una inteligencia bárbara, una fortaleza forzada por la necesidad. Alegres, agradecidos, sensibles. 

Quizás el punto común y distintivo es esa libertad para andar por la calle haciendo lo que les parezca. Y esa falta de libertad para vivir una niñez con todos sus derechos en plenitud

Hay muchos casos de chicos de no más un metro veinte, y 7 años de edad, que deciden si dejan o no la escuela, y van solos al centro que les queda a más de 15 cuadras, y tienen que cruzar varias calles. 

Tan afectuosos, con tanta necesidad de besos y abrazos que es imposible no dárselos. Bajamos del micro y se les cuelgan a todos los voluntarios. Obviamente que a los que conocen más tienen otra relación. Pero a los nuevos también les dan la bienvenida. 

 -¿Qué les dirías a otros jóvenes que quieren emprender?

Que no esperen ni un segundo más. Que se puede. Que nadie es tan fuerte como para cambiar todo sólo, ni nadie tan débil como para no poder hacer nada. Que la injusticia que sufre cualquier ser humano es una amenaza para toda la humanidad. Que no hay nada peor que la indiferencia.  Que no hay mejor causa en la vida que la de ayudar al prójimo. Que somos menos de los que se necesitan, pero somos más de los que se imaginan. Que cuenten conmigo, y con tantos otros que estamos para lo que se necesite. Que estén bien internamente antes de buscar hacer el bien a otros. Que emprendan con alegría y con pasión, que es la única forma de realizar cambios. Que nunca pierdan la humildad tampoco, ni se sientan súper importantes, ni generen dependencia de sus propias personas. Que trabajen en equipo, y que involucren a todos los que puedan. Que cuando quieran mejorar una realidad lo hagan desde la lógica de las personas con las que están trabajando, y escuchando siempre a los barrios, a la gente, en el campo, y no desde un escritorio.

Que tomen las decisiones ellos mismos de sus propias vidas. Que piensen que hacen y para que. Que sean cocientes de que un día estamos y otro día no. Y que en la fragilidad de la existencia va a trascender sobre cualquier otra cosa la capacidad de amar

 Y muchas, muchísimas cosas más, que a mi me llevo años entender, muchas que voy a seguir descubriendo porque recién empiezo en esto, y otras que a mi me decían pero que sólo entendí en el  hermoso camino de emprender, de ayudar, de comprometerse, de persistir, de soñar y de no bajar los brazos mientras haya un sólo ser humano sufriendo la más mínima injusticia. 

Guiados por el ADN

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Desde hace años transito el mundo el emprendedorismo social. En todo este tiempo he podido comprobar como su ADN está compuesto por la visión, la determinación incansable, la innovación y la pasión por transformar la realidad.

Definir el ADN es clave para cualquier organización social, cualquier compañía o incluso cualquier persona. Saber quiénes somos, qué nos guía, pero sobre todo qué es aquello que nos une, cuál es el sueño compartido y a dónde queremos llegar. Qué huella queremos dejar, a qué estamos llamados y a quiénes queremos convocar. Esa construcción personal y social nos permitirá también pensar en la articulación colectiva para un mejor país para todos.

Ese ADN será la guía y cimentará el capital social, económico y humano de cada compañía, organización o nación.

La tarea de cada uno ahora es descubrirlo….

 

Las mujeres del caribe saben lo que quieren y cómo lograrlo: Gisela Redondo

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Geli es intensa y profunda, estas dos características se transmiten en su mirada y su sonrisa. Hace 3 años dejó Argentina, ahora vive en República Dominicana. Su pasión y su energía la llevan a transformar espacios y co crear nuevos escenarios. El Caribe le sienta bien! Los invito a recorrerlo a tavés de Geli:

-Hace cuánto que vivís en el Caribe? Por qué lo elegiste y qué es lo que más te gusta de Santo Domingo?

Hace ya 3 años entre el Caribe Colombiano y Republica Dominicana. En Colombia viví en Cartagena, ¨la costa¨ como la llaman  los colombianos, junto con Barranquilla y otras ciudades. Ese fue mi primera experiencia viviendo en el Caribe. Básicamente me fui a estudiar cooperación internacional, en una búsqueda de desarrollo profesional. La sorpresa es que encontré, junto al desarrollo profesional y a los nuevos aprendizajes,  mucho más a nivel personal, de ese desarrollo que te cambia la mirada del mundo y el lugar en el que estás parado para aportar algo o, no aportar nada y bajar los brazos.

Luego a finales del año 2010, me toco hacer la pasantía del Master en Santo Domingo, Republica Dominica. En principio eran 3 meses de pasantía, se convirtieron en 4 meses y… 2 semanas antes de irme, me hicieron una oferta laboral muy interesante. Me fui a Argentina en diciembre y en enero de 2011 estaba nuevamente en Santo Domingo, comenzando mi trabajo en un organismo internacional en temas de gobernabilidad, transparencia y sociedad civil.

Más que Santo Domingo tengo muy claro lo que me gusta de Republica Dominicana. Santo Domingo, como muchas capitales, muestra una parte muy acotada de lo que es el país en su totalidad. Lo que más me gusta de este país es la alegría de vivir que muestran todos los dominicanos, tengo un amigo español que dice que acá, no paras nunca de ser joven!! y algo de eso es lo que me fascina. La gente, de cualquier condición social, de cualquier rincón de la isla, de cualquier edad, siempre esta alegre, más allá de los problemas que pueda tener. En su ritmo caribeño donde todo es  ¨ahorita¨, saben encontrar su equilibrio en la salsa, la bachata y el merengue, todo lo que este mal o todo lo que hace problema, parece no existir cuando están disfrutando.

Me gustan muchas cosas más, me gusta que sigan existiendo los vendedores ambulantes, que venden plátano, aguacate, mango, a los gritos a toda hora del día! me gusta que haya muchas cosas por hacer y que la gente, todavía, a pesar de todo, tenga ganas de hacer cosas por su país.

República Dominicana by Gisela Redondo

-Cómo definirías a la mujer del caribe? Que características tiene?

La mujer del caribe es una MUJERONA: cría a los chicos, trabaja, esta siempre impecable, baila, limpia, cocina, camina seduciendo hasta a las paredes! Y cuidan lo suyo como leonas. Van al salón (peluquería) todo el tiempo a alisarse el cabello, ya que tener el pelo rizado, que rememora los orígenes negros; esta socialmente mal visto.

Es interesante saber que implícitamente son las que dirigen todo, porque para afuera, o culturalmente, el machismo es muy fuerte y pareciera que todo es gracias a los hombres y por los hombres. Al principio, en Cartagena y también aquí, me costaba entender el juego de roles entre hombres y mujeres, tan diferente al nuestro o al europeo, entendía que eran sumisas, que dependían, que no tomaban decisiones. Bueno, no es así. Ellas saben lo que quieren y saben cómo lograrlo. De todas maneras  esto implica negociaciones implícitas con los hombres que hacen que pierdan mucho y que todavía, algunas,  lo pasen muy mal…

– Cuáles son las mayores problemáticas a las que se enfrentan?

En países como Republica Dominicana, hay clases sociales bien diferenciadas, y eso produce mayor desigualdad en cuanto a las posibilidades. Los dominicanos que pueden estudiar afuera, se van, algunos vuelven y otros no, con esto quiero decir que la posibilidad de una mejor educación también le da a la mujer más independencia y  la gran mayoría no puede acceder ni a una, ni a la otra. La falta de educación y de acceso trae aparejados varios problemas: la violencia de género y la violencia domestica y feminicidio es muy fuerte, la mortalidad materna, los salarios….

En cuanto a la mortalidad materna, una de las preocupaciones es que a pesar de que el país tiene un 97% de partos institucionales, (en centros médicos) está situado entre las naciones del continente con mayor mortalidad materna. Y lo más preocupante de esta situación es que más del 85% de las muertes podrían ser evitadas.

 Si miramos los salarios, al comparar hombres y mujeres de la misma edad y con el mismo nivel educativo, las mujeres ganan un 17% menos.

Por otra parte también existe discriminación para todas aquellas personas que tengan color de piel más oscuro de la media, sean hombres o mujeres,  mucho más para los que son de nacionalidad haitiana.

Volviendo a las causas, según el acceso a la información que tengan las mujeres (hay grandes diferencias de acceso según la clase social) y  según los niveles de educación, hay cosas que ellas entienden como normales, como que siempre fueron así. Si bien hay avances en los últimos años, y esto de a poco va cambiando,  el orden cultural aún mantiene y refuerza los roles tradicionales en hombres y mujeres; que se manifiesta en las relaciones de pareja, de familia, o de trabajo.  Esta situación se traduce en barreras importantes para el avance de la mujer dominicana.

-Que hacen gobiernos, organizaciones y empresas para solucionar estas problemáticas?

Hay leyes contra la violencia intrafamiliar, leyes que establecen casas de acogida y refugio, ley sobre trata de personas,  (estas leyes no brillan por su cumplimiento …), hay una Ministerio de la Mujer, existe la comisión nacional de mortalidad materna, se desarrollo un Plan Nacional de Equidad de Género,  un plan de la Comisión Nacional para la Lucha y la Erradicación de la Violencia Intrafamiliar (CONAPLUVI), etc.  

Por otra parte hay  organizaciones de la sociedad civil que trabajan en estos temas.  Organizaciones como Progressio, MUDE, con las que me toco trabajar,  junto a la Federación Dominicana de Municipios, están tratando de generar un cambio a nivel local, desde los ayuntamientos (Municipios) para incluir de manera real a las mujeres a nivel de decisiones y políticas de inclusión de género.

Lo importante en este escenario es que se hacen muchas cosas y se ha logrado que el tema de la violencia contra la mujer esté  en la agenda pública, que en países como este, ya es bastante. Claro está que queda mucho por hacer pero se está en el camino.

-Podrías compartir una breve historia de alguna mujer que admires en el país?

Es un grupo de mujeres, que conocí el primer año en Republica Dominicana. Están a cargo de un Hogar de niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad, algunas de ellas sin familia. Algunas mujeres de este grupo son misioneras, otras no.  Están a cargo de mujercitas de entre 6 y 16 años y le ponen el alma y el cuerpo a su educación integral, a través de un programa que incluye la educación tradicional, talleres laborales, educación sobre sus derechos, etc.  Esta obra comenzó gracias a María Victoria de la Cruz (Doña Chucha) en otra provincia dominicana, con la finalidad de cuidar gratuitamente a los hijos de las madres muy pobres que trabajaban y no tenían donde dejarlos, desde 1946 se mudo a Santo Domingo, Dona Chucha murió a los 108 años, en 1967, en ese momento se hicieron cargo las misioneras parroquiales que yo conocí. Es un placer verlas trabajar pero sobre todo, es muy alentador su optimismo frente a las situaciones tristes y a veces desesperantes que reciben. Creo que lo mejor que hacen por esas niñas y jóvenes es llenarlas de amor, mucho amor. Merecen todo mi respeto y admiración.

República Dominicana by Gisela Redondo

-Cuál es tu sueño para República Dominicana?

Espero que Republica Dominicana tenga una sociedad civil más comprometida, que no espere, sino que se involucre y que aprendan a querer estar más en su país, que a irse. Que entiendan el rol de la veeduría ciudadana para impactar en la generación y aplicación de políticas públicas que beneficien a todos. También espero que comprendan que deben reclamar por servicios públicos de calidad, no encontrar soluciones individuales a problemas colectivos; que pidan por más transparencia en la gestión del gasto público y que hagan valer su derecho al acceso a la información, para así estar incluidos. Espero que los jóvenes y mujeres puedan comprometerse activamente en este tipo de acciones, así muchas cosas estarían resueltas.  Básicamente mi sueño seria ver a los dominicanos quedándose en su país, porque lograron hacer de esta parte de la isla, un mejor  lugar para vivir.

 

El tendido de puentes entre sectores, un cambio de rumbo, los mismos ideales…

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En el mundo interconectado en el que vivimos es cada vez más necesario complementar miradas y habilidades. Es fundamental también preguntarse dónde desarrollar y desplegar esas habilidades. Muchos jóvenes profesionales destacados se animan a interrogarse internamente y a pensar en la posibilidad de iniciar un nuevo camino, distinto al esperado o al programado pero que los completa no sólo en el ámbito laboral sino en el personal.

Conocemos la historia de Gonzalo Bazgan, profesional destacado de 30 años que luego de un período prolongado de la vida corporativa enfrenta nuevos desafíos en Cascos Verdes www.cascosverdes.org

-Gonzalo, ¿qué soñabas ser cuando eras chico?

Cuando era chico me gustaba mucho la historia, y por mucho tiempo pensé que iba a estudiar la carrera. Sin embargo, cuando fui creciendo tenía muchas otras inquietudes como el arte, la política y la economía. Cuando terminé la secundaria elegí estudiar Relaciones Internacionales porque las materias abarcaban un espectro bastante amplio de mis intereses.

-¿Qué soñas hoy para tu futuro?

Hoy tengo las energías puestas en  seguir desarrollándome como profesional en el ámbito de las políticas sociales, ya sea dentro del tercer sector o el ámbito privado. Generar cambios que contribuyan al desarrollo sustentable del país.

-¿Cuántos años te desarrollaste en el sector corporativo? ¿A qué te dedicaste?

Trabajé 5 años como responsable del área de Asuntos Comunitarios de Microsoft para Argentina y Uruguay.  En ese rol coordinaba la implementación de los proyectos de RSE de la compañía, tanto los de impacto directo en comunidades vulnerables, como de capacitación en nuevas tecnologías para el tercer sector. También estaba a cargo de las actividades de voluntariado corporativo, y daba soporte al área de asuntos públicos. Antes trabajé casi 3 años en el estudio de abogados Marval, O’Farrell & Mairal, apenas terminé mi carrera universitaria.

-¿Cómo decidiste el paso del mundo corporativo al social?

En primer lugar, tomé la decisión porque el proyecto de Cascos Verdes me parece increíble y totalmente innovador. En segundo lugar, lo tomé como un gran desafío profesional, teniendo en cuenta que la organización es joven y me motiva mucho acompañar el crecimiento orgánico que está teniendo.

Cascos Verdes es una asociación de la sociedad civil que trabaja a favor de la inclusión social y la conservación ambiental, creen que para lograr una sociedad más inclusiva y amiga del medio ambiente, es necesario el compromiso y la participación de todos los miembros de la comunidad.

Eligieron el nombre de Cascos Verdes porque entienden por Cascos el trabajo pro-activo y exhaustivo de quienes velan por una sociedad mejor y luchan por una comunidad inclusiva. Agregaron Verdes porque universalmente es el color del equilibrio ambiental, la vida y por sobre todo, la esperanza.

-¿Desde cuándo estas vinculado al mundo social?

Estando en la universidad trabajé como voluntario en el área de prensa de CIPPEC. Siendo un área transversal, me permitió recorrer el trabajo de la organización desde adentro y conocer más sobre programas sociales y temas relacionados a políticas públicas.

-¿Cuáles son tus desafíos actuales desde Cascos Verdes?

Mi objetivo es construir un plan a largo plazo. Cascos Verdes viene creciendo desde su nacimiento en forma exponencial, y ayudar a construir una estructura que pueda acompañar eficientemente ese crecimiento.

-¿Cómo evaluás la relación entre el mundo corporativo y el social? Qué tienen que aprender uno del otro? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan?

Creo fervientemente en la tendencia hacia la profesionalización del tercer sector, y como profesional aspiro a que las diferencias organizacionales tiendan a desaparecer. Cada sector con sus objetivos específicos y diferenciales, pero con una estructura organizacional en donde el tercer sector se pueda nutrir de las buenas prácticas del sector privado, y viceversa. 

-¿Qué le dirías a un profesional joven como vos que todavía no se ha relacionado con el sector ciudadano?

Hay mil formas de acercarse al sector, quizás la modalidad de voluntariado sea la más sencilla, practicable a corto plazo y que le permite a uno acomodar la agenda personal. El Tercer Sector tiene gran necesidad de contar con profesionales que ayuden al desarrollo de las organizaciones, tanto en la parte institucional como en los programas sociales, y un primer acercamiento es quizás la forma para evaluar una inserción laboral efectiva.

 

Dando

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Cómo cada uno de nosotros puede cambiar el mundo

Bill Clinton

Bill Clinton escribe en el 2007 este libro centrado en llamar a la acción, en movilizar voluntades. Explica cómo luego de su partida de la Casa Blanca decidió pasar el resto de su vida dando su tiempo, su dinero y sus habilidades a emprendimientos sociales donde sintiera que hacía la diferencia.

Comenta que fue Hillary Clinton quien realmente lo hizo conocer el sector social. Ella desde estudiante estuvo siempre involucrada en diferentes causas sociales, entre ellas proveyendo asistencia legal a personas de escasos recursos mientras estudiaba la carrera de Derecho.

Clinton escribe el libro con el objetivo de animar a cada uno que lo lea a hacer la diferencia, dando tiempo, dinero, ideas, habilidades u otro tipo de recursos.

“Todos tenemos la capacidad de hacer grandes cosas. Mi deseo es que las historias que cuenta este libro impulsen a la gente a actuar, toquen los corazones y demuestren que el activismo ciudadano y el servicio pueden ser poderosos agentes para cambiar el mundo”, aspira Clinton.

La vocación, la construcción de “Un mundo en mi lugar”.

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Hace algunos días escuché a Matías Luna, Maximiliano Pelayez y Mariel Rivero quienes conducen la organización Defensores del Chaco en Moreno, provincia de Buenos Aires (www.defensoresdelchaco.org.ar).

A partir de esa charla extensa, llena de recuerdos y sueños futuros comencé a reflexionar sobre la vocación. Esa guía interior que lleva a generar una transformación, que desoye en muchos casos el techo de crecimiento que instala la propia sociedad donde uno vive.

Esa vocación que implica arriesgarse, superarse, esforzarse, con la certeza de estar recorriendo el camino que se vislumbra desde el interior. Es vocación surge muchas veces como una voz que no puede ser desoída, que se sabe junto con otros, que cree que a partir de la generación de acciones individuales y colectivas existe la oportunidad de regenerar un tejido social.

Esa vocación es fuertemente desafiada muchas veces por factores internos y externos; genera dudas, podré ser consecuente? Seré lo suficientemente convincente para llegar con mi idea a otros?; mis ideas y proyectos serán atractivos para que otros quieran sumarse?

En este construir junto a otros también se plantean interrogantes en relación a papel que se le ofrece a los que quieran sumarse, qué rol les dejaré jugar? Será una construcción colectiva o sólo una simple pantalla que protege mis creencias?

Otro pilar fundamental en el desarrollo y puesta en práctica de la vocación son la familia y los amigos, ese espejo incondicional que nos ayuda desde lo emocional para que se desarrolle; para ayudarnos a pensar en distintos escenarios y posibilidades; para darnos ánimo y alejar nuestra mente del “no voy a poder”.

La construcción de un tejido social fuerte como el que Matías y Maximiliano vienen creando desde hace 18 años (Mariel se suma hace  4 años a la organización)  se desarrolla a partir de la vocación, del compromiso, dejando la ingenuidad de lado, teniendo una mirada crítica de la realidad, generando liderazgo barrial, desoyendo el partidismo, haciendo, haciendo y haciendo, compartiendo con la comunidad, construyendo distintas opciones, soñando, creando y viviendo para un Moreno distinto, inclusivo, bello y feliz.

Algunos datos para compartir:

• La Fundación Defensores del Chaco nació gracias a la iniciativa de 12 jóvenes que se juntaban a jugar al fútbol en las esquinas de Chaco Chico, hasta que decidieron darle forma a un sueño: construir su propio club. Sin recursos, los adolescentes cruzaron un enorme basural y allí instalaron un letrero: “En breve, Polideportivo del Club Defensores del Chaco”. En el fondo, eran más que locos por el fútbol, querían cambiar la realidad. Hoy más de 1,800 personas disfrutan de las actividades que la organización ofrece.

• En ese momento Maxi y Matías tenían 10 años, seguían a los mayores del grupo pero cada uno tenía responsabilidades dentro de la organización. Empezaron desde chicos a prepararse sabiendo que querían y podían acceder a posiciones liderazgo dentro de Defensores.

• Ambos definen a Defensores del Chaco como “SU LUGAR”, como una escuela de vida.

• En el 2007, a los 23 años asumen como Directores Ejecutivos de la Fundación.

• Además de los talleres deportivos, la fundación cuenta con talleres culturales, un jardín de infantes modelo para 60 niños y una escuela de liderazgo. A través de todas estas acciones recuperan la trama barrial y forman líderes para que conduzcan la comunidad.

• Creen que en la juventud está el cambio porque tiene la fuerza, la energía y la innovación para materializarlos. Por eso generan otras opciones a los modelos culturales establecidos que determinan que el éxito o la realización personal en el conurbano pasa por ser jugador de futbol o cantante de cumbia. Quieren darle una vida distinta, un futuro mejor a ese 70% de jóvenes de Moreno que creen que tiene su suerte marcada.

Ellos con 28 años han dejado una huella profunda para seguir…

Encontrando un trabajo que tenga sentido en la segunda parte de la vida

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En este libro Marc Freedman analiza el fenómeno de aquellas personas que han trabajado a lo largo de toda su vida y una vez que se encuentran en la etapa del retiro comienzan a preguntarse a qué dedicarse.

El libro destaca historias de personas que comenzaron a darle sentido a la segunda mitad de su vida generando contribuciones positivas a la sociedad. Freedman remarca que algunas personas deciden aplicar sus conocimientos y habilidades en nuevos escenarios, otros deciden empezar nuevas carreras guiados por el descubrimiento de nuevas vocaciones o incluso crear nuevas organizaciones como líderes sociales.

El autor remarca la evolución conceptual de la palabra retiro; antes concebida como desaparición, ausencia y encierro para transformarse en una oportunidad de reconexión, reinvención y libertad.

En Argentina existe una organización que nace a partir de la necesidad de distintos profesionales del sector empresario de comenzar a contribuir con la sociedad civil encontrando en su segunda parte de la vida un sentido y propósito superador.

Aportes de Gestión para el Tercer Sector (www.aportesdegestion.org.ar) trabaja desde el año 2006 colaborando con organizaciones sociales en la identificación de necesidades y desafíos en temas de gestión brindando para su resolución la ayuda de profesionales voluntarios de alto nivel.

El ADN de los Emprendedores Sociales

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Los emprendedores sociales no conciben la posibilidad de cambio si no es a escala. Esto tiene base en su ADN, que los impulsa a desarrollar soluciones innovadoras que puedan atacar los principales problemas sociales pensando globalmente y comenzando por una acción local.

Para que este cambio sea escalable debe ser sistémico. Ese es el ADN que define a un emprendedor social: su pensamiento sistémico.

Sólo a partir de visiones interdisciplinarias e intersectoriales podemos pensar en generar escala a largo plazo, de tal forma que las visiones particulares se enriquezcan a partir de las de otros. Pensar sistémicamente implica una mayor apertura teniendo como objetivo el largo plazo y la sustentabilidad del cambio social que se quiere lograr.   En este camino, los emprendedores sociales tienen que operar sobre distintas dimensiones que conllevan diferentes desafíos:

Trabajar en terreno e incidir en políticas públicas. La mayoría de las organizaciones sociales que generan un gran impacto social advierten que necesitan incluir la incidencia en políticas públicas para lograr una verdadera transformación social.  .

El combinar trabajo de campo concreto con incidencia en políticas públicas otorga legitimidad a la organización como un actor relevante y necesario. El desafío entonces es lograr ser parte del diseño de la política pública. Es esencial conseguir la distancia suficiente con el sector público para ser respetado como actor, generando una relación de confianza e igualdad que rompa el sistema clientelar.  .

Trabajar junto con las empresas para dejar la visión filantrópica tradicional y pasar a pensar conjuntamente en la inversión social de largo plazo, creando relaciones de paridad.  .

Si pensamos en el cambio a escala, es necesario inspirar a otros. Desde Ashoka trabajamos para generar un ecosistema emprendedor que involucre a empresas, gobierno, medios de comunicación, universidades, hombres de negocios, jóvenes y la ciudadanía en general. Sumar a nuevos miembros a la causa; trabajar inspirando a nuevas personas con la misión de aumentar el área de influencia.   A su vez, generar redes de organizaciones, compartir información y tender puentes de colaboración es otra forma de sumar escalabilidad.   Para lograr este cambio a escala los emprendedores también necesitan estar atentos a desafíos internos. Uno de ellos es la flexibilidad a los cambios como forma de responder a una realidad cambiante. Adaptándose al contexto y pensando en maneras innovadoras de responder a las problemáticas.   La comunicación es otro gran desafío. La escala hace necesario comenzar a transitar por sistemas más sofisticados de comunicación para llegar a nuevos públicos.   Los emprendedores sociales también tienen que ser conscientes de la solidez de sus modelos y ser flexibles para poder demostrar una alta capacidad de trabajo con otros, sin por esto resignar la esencia. Es fundamental que piensen en la necesidad de una construcción colectiva vinculada con otros actores sociales, políticos y económicos.   La transformación social sólo se logra a escala. Requiere entonces visión de largo plazo, abordajes integrales, agendas multisectoriales e innovación permanente.

http://www.lanacion.com.ar/1310382-el-adn-de-los-emprendedores-sociales