Archivo de la etiqueta: Empatía

Mujer y Poder: Juntas hacia la transformación

Estándar

Mujer y Poder 14 de SeptiembreDurante el 14 y el 15 de septiembre se desarrolló en Argentina el Encuentro de Líderes en el Marco de la Cultura de la Paz: Mujer y Poder.

Con el aval de ONU Mujeres regional, distintas organizaciones impulsaron el encuentro de mujeres líderes para pensar estrategias que favorezcan y fortalezcan la participación de la mujer en los espacios de poder y toma de decisiones (https://mujerypoder.democracyos.org/).

Me invitaron a socializar reflexiones centradas en la promoción para que las mujeres en el poder apoyen el surgimiento y desarrollo de otras mujeres en puestos de liderazgo. Comparto mis reflexiones:

Si nos pensamos a nosotras mismas como agentes de cambio y transformación atentas a la promoción del liderazgo de nuestras congéneres podemos identificar tres desafíos:

  • Mantener la esencia femenina: en la lucha por la igualdad de género y ante tanta discriminación, muchas mujeres que llegan a puestos directivos tienden a perder su esencia y se mimetizan con el entorno.  Por ello es importante promover y abogar por mantener el liderazgo femenino con características que enriquecen el medio: empatía, escucha, sentido de colaboración y visión amplia, entre otros.

 

  • Generar espacios de mentoreo: valorizar el proceso entre mujeres que permite una transformación interior. En este caso es importante entender que la protagonista es la aquella persona que es mentoreada y generar para ella, a partir de la experiencia acumulada por la mentora, preguntas, inquietudes y reflexiones que resuenen en el otro. El riesgo en este caso es transmitir preconceptos y limitaciones propias que sesguen la visión de la mujer mentoreada. Uno de los grandes pendientes es el mentoreo de mandos medios dado que existen varios programas centrados en jóvenes.

 

  • Alentar la promoción: trabajar activamente para promover el liderazgo femenino. La promoción es el paso posterior al mentoreo, para ello es importante generar redes de contactos y espacios de intercambio que permitan poner en valor nuevos perfiles.

 

En Argentina estamos trabajando todavía sobre los dos primeros puntos, es necesario pensar de cara al futuro en la generación de programas articulados y desarrollo de herramientas que permitan que más mujeres generen espacio a otras congéneres rompiendo juntas los “techos” autoimpuestos.

Gracias ONU Mujeres, Mujeres por una Comunidad Organizada, ReAL, Women´s Democracy Network y Fundación + Paz –SIDA por generar estos espacios tendientes a fomentar el liderazgo y la participación, asegurándonos una sociedad más justa e inclusiva.

 

Anuncios

Inés Finchelstein: La multiculturalidad como propuesta de diálogo e interacción entre colectivos diversos

Estándar

Ines FinchelsteinLa curiosidad y el deseo de incluir a otros llevaron a Inés Finchelstein a crear La Revistita Multicultural. Su empatía, talento y capacidad de observación han logrado que este proyecto crezca y se transforme en una herramienta para el cambio social.

Los invito a compartir una mirada a la multiculturalidad a través de Inés:

 -¿Por qué estudiaste antropología?

Estudié antropología social porque se centra en la alteridad, en la empatía. En conocer otros modos de ver el mundo. Quería acercarme a realidades y personas que quizás de otro modo no iba a conocer. Me interesaba estudiar algo que me recordara siempre que mi modo de ver las cosas no es el único, que me permitiera “trascender mis propios horizontes, y conocer”.

-¿Desde cuándo te sentiste vinculada a causas sociales?

Desde chica fui consciente que tuve buena suerte por haber accedido a ciertas condiciones como una buena educación y que nunca faltara comida en la mesa. No todos en mi país, ni en mi familia tuvieron esa suerte. Me siento responsable por eso, y es lo que me impulsa a dedicarme a actividades en las que pueda contribuir con otros. Lo asocio mucho con la noción de justicia social, entendida como un precepto, como un mandato orientado a reparar la asimetría de oportunidades en el mundo: en tu comunidad, tu localidad, tu región.

-Cómo surge “La Revistita”? Qué te movió internamente?

Revistitas La Revistita Multicultural surgió en mi último año de la carrera. Venía haciendo trabajo de campo hacía dos años, visitando regularmente y compartiendo actividades con adultos y chicos inmigrantes de Bolivia, en un “Barrio Boliviano”, donde muchos de los miembros de la comunidad hablaban quechua. Yo quería estudiar qué pasaba con el uso del quechua entre los chicos en el contexto argentino. Interactuando con los chicos pude ver los muchos modos en que los chicos internalizan un discurso estigmatizante que en nuestra sociedad reproducimos constantemente. Es un discurso que desvaloriza a las prácticas culturales ligadas a lo popular, a lo indígena, a todo aquello que no responde a nuestro estereotipo del argentino blanco y europeo que “vino de los barcos”. Lo que me movió internamente fue observar y experimentar que con cinco años una nena incorporase que su color de piel, la lengua comunitaria u otros rasgos identitarios eran aspectos a disimular por resultar despectivos. ¿Cómo puede uno desarrollar su autoestima y construirse como un ciudadano activo si aprende de tan chico que mucho de lo que hace a su identidad es negativo?

 Tuve la suerte de enterarme de la existencia del programa Avancemos de Ashoka y fue en ese marco que mi deseo de realizar algo concreto para esos chicos cobró realidad. Me enteré de una convocatoria para jóvenes que querían ser “agentes de cambio”. Sin saber mucho al respecto vi la oportunidad para armar algo que respondiera a la problemática que yo había identificado en la comunidad con la que estudiaba.

 Quise y me animé entonces a hacer algo para promover una mirada positiva sobre la diversidad cultural. Quise hacer visible para esos chicos lo valioso de las prácticas culturales y saberes que ellos portan.

-¿Qué aprendiste a partir de “La Revistita”?

Aprendí que todos tenemos recursos para reparar este mundo, que es cuestión de animarse. Que lo que empieza como algo acotado, con confianza, perseverancia, colaboración y afecto puede seguir creciendo e impactando en los demás. Y que si uno actúa con buena fe, junto con el otro, seguramente impacte positivamente en los demás. También aprendí que realizar algo para otros tiene muchísimos efectos positivos en uno mismo, más allá de la alegría y la satisfacción que genera contribuir con otros.

-¿Qué es para vos la multiculturalidad?

La multiculturalidad se refiere a la multiplicidad de historias, tradiciones e identidades por las que estamos atravesados hoy en día. Desde mi perspectiva, tiene que ver con una propuesta de diálogo e interacción constructiva entre colectivos diversos.

-¿Qué le dirías a aquel que se siente diferente?

Creo que es importante ser respetuoso de sí mismo y de los otros. Entiendo que ese es un camino propicio para el diálogo y el crecimiento conjunto. Como planteamos en La Revistita, creo que es importante “rescatar lo que cada grupo humano tiene de único y especial, así como lo que todos ellos comparten: un gran valor social y cultural.”

-¿Con qué soñás?

Sueño con un mundo con mayor comprensión y respecto entre nosotros y con nuestro entorno social, ambiental. Sueño con que encontremos siempre el diálogo y la identificación. Creo que algo así de simple, a nivel colectivo, tendría un impacto superlativo sobre nuestra realidad. Quizás suene utópico, pero se necesita la utopía para seguir caminando y transformando.

 

Empatía: la habilidad de entender al otro

Estándar

En el siglo XXI la empatía está empezando a ser reconocida como una habilidad esencial para el desarrollo de cualquier persona.

Esta habilidad ayuda a las personas a desarrollarse mejor a partir del entendimiento del pensamiento y los sentimientos de los otros.

En Canadá, Mary Gordon implementa desde 1996 un programa centrado en desarrollar la empatía para disminuir la violencia, la marginalidad, la agresión y el bullying. Raíces de Empatía (Roots of Empathy http://www.rootsofempathy.org/) trabaja para reducir los niveles de agresión entre los chicos a partir del crecimiento y desarrollo de competencias sociales y emocionales.

El programa tiene como centro un bebé, que acompañado de su padre o madre se transforma en “maestro” dentro del aula. Durante un año el mismo bebé visita mensualmente el aula y los instructores de Raíces de Empatía guían a los niños para entender la relación entre el bebé y su padre/madre, sus reacciones y emociones.

En este modelo el bebé es catalizador, ayudando a los niños a identificar y entender sus propios sentimientos y los sentimientos de los otros.

El programa ha demostrado una disminución significativa del bullying y la violencia entre los niños. Desde el jardín de infantes hasta el octavo grado trabajan también en la inclusión social y en la construcción de una cultura de cuidado del otro.

Mary Gordon destaca que a través de este programa la escuela no sólo mide lo que los chicos aprenden sino también se ocupa de estimularlos para entender qué sienten y sueñan.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=AkS_1sVnz58

La paradoja de las organizaciones sociales

Estándar

En el año 2010 Stanford Innovation Review publicó un polémico artículo de David La Piana llamado “Nonprofit Paradox”.

El autor explicita que luego de 30 años de trabajo en el campo social empieza a darse cuenta de que muchas organizaciones de la sociedad civil recrean en sus culturas organizacionales aquellos problemas que están tratando de resolver y a ello llama La paradoja organizacional”.

Dentro de los ejemplos citados podemos destacar el de una organización dedicada a proteger los derechos humanos que contaba con miembros del equipo directivo que hacían sentir aterrorizadas a las personas que trabajaban con ellos. Estos mismos empleados empezaron a descubrir la ironía de calificar a su propio trabajo como una “tortura”.

Más allá de los casos que pueden citarse, La Piana apunta a la falta de comunicación dentro de las organizaciones y a la necesidad de refundar la cohesión dentro de los grupos de trabajo, generando espacios de diálogo para disminuir las tensiones.

También señala que los profesionales que trabajan en las organizaciones sociales son personas muy motivadas y con valores muy profundos. En función de materializar estos valores y de no desarrollar un pensamiento empático es que se comete la “paradoja organizacional”.

La Piana invita a reflexionar sobre los valores compartidos y los cimientos organizacionales. Analizar y reanalizar la cultura, las estructuras y los procesos, y concientizar sobre prácticas adquiridas y naturalizadas.

Interesante reflexión que lleva a reconectarse con el “qué” pero sobre todo con el “cómo” organizacional.

Para acceder al artículo clickeá aqui:Nonprofit Paradox