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Orillas Rosario: Por más equidad

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El año pasado entrevisté a Carolina Roldán, joven líder social rosarina, para la sección “Ellas en Acción”. En enero de este año, la Revista OHLALÁ en su página solidaria resalta en trabajo de Orillas Rosario llevado adelante por Carolina y un grupo impresionante de jóvenes en el Barrio República de la Sexta. Me alegra esta difusión! Invito a conocer su facebook http://www.facebook.com/orillas y a sumarse como voluntario.Foto Orillas

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La mirada puesta en los niños, PETISOS.

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Menuda, inquieta, alegre…Elena es igual a los chicos de la Patagonia con y por los que trabaja. Psicóloga de profesión, mexicana de nacimiento y mamá de Santiago, Elena llegó a Bariloche siguiendo un amor y se enamoró del lugar y de su gente. No de ese Bariloche que todos conocemos, sino del que muchos no quieren ver….aquel que pasa necesidades y donde las desigualdades son cosa de todos los días.
En ese lugar Elena descubrió a otros que junto a ella pensaban y soñaban con un futuro mejor para los chicos, primero los del basural pero luego muchos más!

Y así nace PETISOS http://www.petisos.org.ar, una organización de la sociedad civil que aporta al efectivo cumplimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes a quienes reconoce como personas plenas de derechos y no como objetos de protección.

PETISOS es hoy una organización referente en la erradicación del trabajo infantil que desarrolla actividades a través de distintos programas que invitan a los niños a transformarse en protagonistas de sus vidas. Acción por los Derechos; Delitos contra la Infancia; Participación protagónica de la infancia; Articulación y Redes; y Medición de impacto, son los 5 ejes en los que dividen su trabajo. Alrededor de los mismos diseñan y planifican, en conjunto con los destinatarios de las actividades, distintos proyectos destinados a fortalecer las capacidades de los niños, niñas y sus familias.

PETISOS ha crecido a lo largo de los años y ahora cuenta con una sede en Buenos Aires, aquí avanzan con el proyecto de orquesta juvenil para chicos entre 7 y 16 años en alianza con el Centro Cultural Osvaldo Miranda y el músico Hugo Lobo, líder de la banda Dancing Mood.

La organización tiene una mirada amplia e inclusiva que permite que no sólo los niños, niñas y adolescentes sean parte de este proyecto sino que también incorporan a los padres y madres como eslabón fundamental para producir un cambio positivo.

Con la mirada puesta en el futuro PETISOS trabaja desde el presente fortaleciendo la integridad de los niños, concienciándolos sobre sus derechos y animándolos a transformar día a día la realidad.

Inés Finchelstein: La multiculturalidad como propuesta de diálogo e interacción entre colectivos diversos

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Ines FinchelsteinLa curiosidad y el deseo de incluir a otros llevaron a Inés Finchelstein a crear La Revistita Multicultural. Su empatía, talento y capacidad de observación han logrado que este proyecto crezca y se transforme en una herramienta para el cambio social.

Los invito a compartir una mirada a la multiculturalidad a través de Inés:

 -¿Por qué estudiaste antropología?

Estudié antropología social porque se centra en la alteridad, en la empatía. En conocer otros modos de ver el mundo. Quería acercarme a realidades y personas que quizás de otro modo no iba a conocer. Me interesaba estudiar algo que me recordara siempre que mi modo de ver las cosas no es el único, que me permitiera “trascender mis propios horizontes, y conocer”.

-¿Desde cuándo te sentiste vinculada a causas sociales?

Desde chica fui consciente que tuve buena suerte por haber accedido a ciertas condiciones como una buena educación y que nunca faltara comida en la mesa. No todos en mi país, ni en mi familia tuvieron esa suerte. Me siento responsable por eso, y es lo que me impulsa a dedicarme a actividades en las que pueda contribuir con otros. Lo asocio mucho con la noción de justicia social, entendida como un precepto, como un mandato orientado a reparar la asimetría de oportunidades en el mundo: en tu comunidad, tu localidad, tu región.

-Cómo surge “La Revistita”? Qué te movió internamente?

Revistitas La Revistita Multicultural surgió en mi último año de la carrera. Venía haciendo trabajo de campo hacía dos años, visitando regularmente y compartiendo actividades con adultos y chicos inmigrantes de Bolivia, en un “Barrio Boliviano”, donde muchos de los miembros de la comunidad hablaban quechua. Yo quería estudiar qué pasaba con el uso del quechua entre los chicos en el contexto argentino. Interactuando con los chicos pude ver los muchos modos en que los chicos internalizan un discurso estigmatizante que en nuestra sociedad reproducimos constantemente. Es un discurso que desvaloriza a las prácticas culturales ligadas a lo popular, a lo indígena, a todo aquello que no responde a nuestro estereotipo del argentino blanco y europeo que “vino de los barcos”. Lo que me movió internamente fue observar y experimentar que con cinco años una nena incorporase que su color de piel, la lengua comunitaria u otros rasgos identitarios eran aspectos a disimular por resultar despectivos. ¿Cómo puede uno desarrollar su autoestima y construirse como un ciudadano activo si aprende de tan chico que mucho de lo que hace a su identidad es negativo?

 Tuve la suerte de enterarme de la existencia del programa Avancemos de Ashoka y fue en ese marco que mi deseo de realizar algo concreto para esos chicos cobró realidad. Me enteré de una convocatoria para jóvenes que querían ser “agentes de cambio”. Sin saber mucho al respecto vi la oportunidad para armar algo que respondiera a la problemática que yo había identificado en la comunidad con la que estudiaba.

 Quise y me animé entonces a hacer algo para promover una mirada positiva sobre la diversidad cultural. Quise hacer visible para esos chicos lo valioso de las prácticas culturales y saberes que ellos portan.

-¿Qué aprendiste a partir de “La Revistita”?

Aprendí que todos tenemos recursos para reparar este mundo, que es cuestión de animarse. Que lo que empieza como algo acotado, con confianza, perseverancia, colaboración y afecto puede seguir creciendo e impactando en los demás. Y que si uno actúa con buena fe, junto con el otro, seguramente impacte positivamente en los demás. También aprendí que realizar algo para otros tiene muchísimos efectos positivos en uno mismo, más allá de la alegría y la satisfacción que genera contribuir con otros.

-¿Qué es para vos la multiculturalidad?

La multiculturalidad se refiere a la multiplicidad de historias, tradiciones e identidades por las que estamos atravesados hoy en día. Desde mi perspectiva, tiene que ver con una propuesta de diálogo e interacción constructiva entre colectivos diversos.

-¿Qué le dirías a aquel que se siente diferente?

Creo que es importante ser respetuoso de sí mismo y de los otros. Entiendo que ese es un camino propicio para el diálogo y el crecimiento conjunto. Como planteamos en La Revistita, creo que es importante “rescatar lo que cada grupo humano tiene de único y especial, así como lo que todos ellos comparten: un gran valor social y cultural.”

-¿Con qué soñás?

Sueño con un mundo con mayor comprensión y respecto entre nosotros y con nuestro entorno social, ambiental. Sueño con que encontremos siempre el diálogo y la identificación. Creo que algo así de simple, a nivel colectivo, tendría un impacto superlativo sobre nuestra realidad. Quizás suene utópico, pero se necesita la utopía para seguir caminando y transformando.

 

“No hay nada peor que la indiferencia”: Martín Ferreira

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Martín Ferreira tiene 30 años, su vocación social y si compromiso lo llevaron a fundar SonRisas. Su entrega y pasión, como la de muchos otros, hicieron que este proyecto crezca y crezca!

Compartimos más sobre SonRisas y sobre Martín:

 

-¿Desde cuándo te interesaste e involucraste con causas sociales?

Desde chiquito que participe en mi primaria y secundaria en los proyectos que se organizaban vinculados a acción social.

Pero formalmente y como fecha bisagra, fue el 3 de Julio del 2004, cuando por primera vez realice una actividad en un merendero, en el partido de Esteban Echeverría. Fue ese día donde involucre con todas las letras. Ese día comencé a armar, pensar, compartir y encarar lo que hoy es SonRisas (http://www.creasonrisas.org.ar). Y también desde ese día fui conociendo e interiorizándome en el mundo de la acción social. Hoy me considero y autodefino como emprendedor social.

-¿Qué estudiaste?

Licenciatura en Administración. Me sirvió mucho. Me sigue sirviendo. También hice el curso de formación de formadores Amartya Sen.

-¿Cuánto influyo tu familia en tu vocación social?

Mucho, muchísimo!!! Mi genética tiene la energía inagotable de mi mamá y la entrega incondicional, “cero materialista” de mi papá. Los dos sumamente solidarios. Siempre apoyándome.

También sus ejemplos fueron eso, con las acciones de su vida. Y hoy por hoy mi novia, que se banca tantas reuniones, actividades, descuidos, y faltas de tiempo.

Y no me quiero olvidar de mi abuela tampoco. Otra luchadora incansable.

Mis hermanos también.

Yo soy un poco de todos ellos. Es algo que trasciende quizás a su influencia. Están conmigo. Incluso mi viejo, que falleció hace dos años, sé que es parte de mi ser y mi vocación social.

-¿Cuándo creaste sonrisas?

El 3 de julio del 2004 empezó el proyecto. Pero a penas si nos dábamos cuenta. Íbamos al barrio, armábamos actividades, gestionábamos cosas, pero no teníamos ni un nombre formal. 

En el 2007, hay otra fecha clave. Fue donde se nos acercó una organización que nos dijo que si completábamos un formulario nos daban un capital semilla de $2.000.

En seguida pensamos que podíamos hacer muchas cosas con esos $2.000. Para nosotros era una fortuna. Y lo único que había que hacer era completar un formulario y cruzar los dedos.

En no mucho tiempo más nos dimos cuenta que importante era poner un nombre, pensar una visión, medir el impacto de lo que hacemos, ponernos objetivos, pensar el proyecto a 5 años, buscar formas de ser auto sustentables. 

Estamos en el 2012 y SonRisas maneja recursos anualmente valuados en $ 568.000. 

Parte de eso lo recibimos en efectivo, parte en donación de especie, parte lo generamos en eventos. 

Y todo empezó a gestarse gracias a ese formulario de Ashoka, en el programa avancemos, que realmente hizo germinar esa semilla inicial.

Y no sólo eso. El proyecto recién arranca, y esta en pleno crecimiento.

-¿De qué de que trata SonRisas?

El proyecto tiene como visión generar un marco de contención, afecto, diversión y educación en niños, niñas y adolescentes, en situación de vulnerabilidad, para poder generar una infancia plena y una adultez con oportunidades.

Trabajamos en cuatro ejes:

1- Alimentación. Desde SonRisas se garantiza la alimentación a 56 familias. Todas ellas son censadas y se visita los hogares. Se clasifica según la situación y urgencia con intervención profesional.

2- el Juego. Se utiliza el juego como principal herramienta de acercamiento, expresión, educación y desarrollo.

3- la Articulación. Constantemente se trabaja y se estimula la articulación con las familias, las escuelas y el Estado. Y también con otras organizaciones de la sociedad civil, y el sector privado.

4- el Centro Social y Solidario. El proyecto cuenta con un espacio físico en el barrio, de 300 m2, que brinda actividades al barrio de lunes a sábado.  Desde ahí fundamentalmente se promueven los talleres de apoyo escolar. Pero cuenta también con cursos de música (batería, piano, guitarra), danzas (árabe, reggaetón, clásico, folclore, latino), cocina para adolescentes y madres, y actividades recreativas los sábados. También tiene una revista bimestral, comunitaria y una sala de cine. Aparte es un espacio abierto y alternativo a la calle. El mes que viene también se instala el gabinete de computadoras con Internet.

Somos un equipo de 40 voluntarios, divididos en 4 áreas de trabajo (recursos, comunicación, relaciones con el entorno y trabajo de campo). Contamos con una empleada rentada: Claudia. Una de las madres del barrio, que hasta hace poco trabajaba de empleada doméstica y que es quien hoy dirige el centro, lo abre y lo cierra todos los días. Y es quien antes nos ayudaba en todo lo que se necesito en este crecimiento.

A los cursos están inscriptos y participan 350 chicos. Los sábados en las actividades hay 150 promedio.

En los eventos especiales (día del niño, navidad, día de la primavera) van desde los 400 a 1000 personas. El comedor alimenta a 56 familias.

El trabajo es en el barrio Nuestras Malvinas, en el partido de Esteban Echeverria. En las proximidades de “El Pantano”

 -Cómo soñas SonRisas?

Cuando sueño mucho, imagino a SonRisas abriendo centros, en todo el partido, para luego empezar a trabajar en otro partido, y seguir creciendo.

Dejando capacidad instalada, para que los mismos vecinos sean quienes auto-gestionan el centro, y las articulaciones hechas con el municipio, empresas, escuelas y el resto de los actores de la comunidad. También con intervención de políticas públicas nacionales, a las cuales acompañar.

Cuando sueño más lejos, sueño con SonRisas con un modelo totalmente replicable e instalado, a lo largo de todo el país, y replicándose en otros de la región y el continente.

Pero cuando sueño un poco más lejos aún, sueño a SonRisas desapareciendo. Y en todo caso tomando mate en el centro, chalando con los vecinos, sin la urgencia de resolver necesidades básicas.

En un mundo sin injusticias sufridas por ningún ser humano.

 -¿Cómo son los chicos con los que trabajás? ¿Qué los caracteriza?

Buenos, inocentes, puros. Con una “calle” impresionante, una inteligencia bárbara, una fortaleza forzada por la necesidad. Alegres, agradecidos, sensibles. 

Quizás el punto común y distintivo es esa libertad para andar por la calle haciendo lo que les parezca. Y esa falta de libertad para vivir una niñez con todos sus derechos en plenitud

Hay muchos casos de chicos de no más un metro veinte, y 7 años de edad, que deciden si dejan o no la escuela, y van solos al centro que les queda a más de 15 cuadras, y tienen que cruzar varias calles. 

Tan afectuosos, con tanta necesidad de besos y abrazos que es imposible no dárselos. Bajamos del micro y se les cuelgan a todos los voluntarios. Obviamente que a los que conocen más tienen otra relación. Pero a los nuevos también les dan la bienvenida. 

 -¿Qué les dirías a otros jóvenes que quieren emprender?

Que no esperen ni un segundo más. Que se puede. Que nadie es tan fuerte como para cambiar todo sólo, ni nadie tan débil como para no poder hacer nada. Que la injusticia que sufre cualquier ser humano es una amenaza para toda la humanidad. Que no hay nada peor que la indiferencia.  Que no hay mejor causa en la vida que la de ayudar al prójimo. Que somos menos de los que se necesitan, pero somos más de los que se imaginan. Que cuenten conmigo, y con tantos otros que estamos para lo que se necesite. Que estén bien internamente antes de buscar hacer el bien a otros. Que emprendan con alegría y con pasión, que es la única forma de realizar cambios. Que nunca pierdan la humildad tampoco, ni se sientan súper importantes, ni generen dependencia de sus propias personas. Que trabajen en equipo, y que involucren a todos los que puedan. Que cuando quieran mejorar una realidad lo hagan desde la lógica de las personas con las que están trabajando, y escuchando siempre a los barrios, a la gente, en el campo, y no desde un escritorio.

Que tomen las decisiones ellos mismos de sus propias vidas. Que piensen que hacen y para que. Que sean cocientes de que un día estamos y otro día no. Y que en la fragilidad de la existencia va a trascender sobre cualquier otra cosa la capacidad de amar

 Y muchas, muchísimas cosas más, que a mi me llevo años entender, muchas que voy a seguir descubriendo porque recién empiezo en esto, y otras que a mi me decían pero que sólo entendí en el  hermoso camino de emprender, de ayudar, de comprometerse, de persistir, de soñar y de no bajar los brazos mientras haya un sólo ser humano sufriendo la más mínima injusticia. 

Guiados por el ADN

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Desde hace años transito el mundo el emprendedorismo social. En todo este tiempo he podido comprobar como su ADN está compuesto por la visión, la determinación incansable, la innovación y la pasión por transformar la realidad.

Definir el ADN es clave para cualquier organización social, cualquier compañía o incluso cualquier persona. Saber quiénes somos, qué nos guía, pero sobre todo qué es aquello que nos une, cuál es el sueño compartido y a dónde queremos llegar. Qué huella queremos dejar, a qué estamos llamados y a quiénes queremos convocar. Esa construcción personal y social nos permitirá también pensar en la articulación colectiva para un mejor país para todos.

Ese ADN será la guía y cimentará el capital social, económico y humano de cada compañía, organización o nación.

La tarea de cada uno ahora es descubrirlo….

 

Empatía: la habilidad de entender al otro

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En el siglo XXI la empatía está empezando a ser reconocida como una habilidad esencial para el desarrollo de cualquier persona.

Esta habilidad ayuda a las personas a desarrollarse mejor a partir del entendimiento del pensamiento y los sentimientos de los otros.

En Canadá, Mary Gordon implementa desde 1996 un programa centrado en desarrollar la empatía para disminuir la violencia, la marginalidad, la agresión y el bullying. Raíces de Empatía (Roots of Empathy http://www.rootsofempathy.org/) trabaja para reducir los niveles de agresión entre los chicos a partir del crecimiento y desarrollo de competencias sociales y emocionales.

El programa tiene como centro un bebé, que acompañado de su padre o madre se transforma en “maestro” dentro del aula. Durante un año el mismo bebé visita mensualmente el aula y los instructores de Raíces de Empatía guían a los niños para entender la relación entre el bebé y su padre/madre, sus reacciones y emociones.

En este modelo el bebé es catalizador, ayudando a los niños a identificar y entender sus propios sentimientos y los sentimientos de los otros.

El programa ha demostrado una disminución significativa del bullying y la violencia entre los niños. Desde el jardín de infantes hasta el octavo grado trabajan también en la inclusión social y en la construcción de una cultura de cuidado del otro.

Mary Gordon destaca que a través de este programa la escuela no sólo mide lo que los chicos aprenden sino también se ocupa de estimularlos para entender qué sienten y sueñan.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=AkS_1sVnz58

La promoción de las ideas y el emprendimiento: First Tuesday

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First Tuesday fue fundado en 1999 en Londres con el fin de reunir emprendedores e inversionistas de internet en un ambiente informal para generar redes. Luego de 18 meses logró su expansión a más de 100 ciudades. En el 2000 First Tuesday fue adquirida por un fondo de inversiones para ser recuperada en el 2004 por el mismo grupo de emprendedores que la habían creado.

First Tuesday es hoy una organización de la sociedad civil formada por emprendedores de todo el mundo que ayuda a otros emprendedores a desarrollar redes y relaciones de confianza. Para ello se organizan actividades que permiten a los emprendedores conocer inversionistas, clientes, proveedores y otros emprendedores.

En el formato clásico los emprendedores se reúnen el primer martes de cada mes convocando entre 100 y 500 personas que escuchan exposiciones en un ambiente informal centrado en la generación de redes.

Sus socios  más relevantes a nivel internacional son GEM, Endeavor, BID y GTZ. Sus actividades se desarrollan en los 5 continentes en más de 30 ciudades con más de 50.000 miembros.

En Latinoamérica están presentes en Antofagasta, Valparaíso, Santiago y Temuco (Chile); Guayaquil (Ecuador); Panamá (Panamá) y Guatemala (Guatemala).

El martes 2 de octubre tuve el privilegio de participar del First Tuesday Temuco (www.firsttuesday.cl). Allí compartí mi visión sobre la necesidad de contar con agentes de cambio para lograr una verdadera transformación social.

Me impresionó la fuerza de las ideas, la gran cantidad de actores reunidos frente al tema del emprendimiento y el respeto a la diversidad de las miradas. También el interés de la academia y de los jóvenes por entender e involucrarse en los emprendimientos sociales.

Buena iniciativa a imitar con un cocktail imbatible: ideas, fuerza, tolerancia, miradas interdisciplinarias y ganas de transformar la realidad.