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El tendido de puentes entre sectores, un cambio de rumbo, los mismos ideales…

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En el mundo interconectado en el que vivimos es cada vez más necesario complementar miradas y habilidades. Es fundamental también preguntarse dónde desarrollar y desplegar esas habilidades. Muchos jóvenes profesionales destacados se animan a interrogarse internamente y a pensar en la posibilidad de iniciar un nuevo camino, distinto al esperado o al programado pero que los completa no sólo en el ámbito laboral sino en el personal.

Conocemos la historia de Gonzalo Bazgan, profesional destacado de 30 años que luego de un período prolongado de la vida corporativa enfrenta nuevos desafíos en Cascos Verdes www.cascosverdes.org

-Gonzalo, ¿qué soñabas ser cuando eras chico?

Cuando era chico me gustaba mucho la historia, y por mucho tiempo pensé que iba a estudiar la carrera. Sin embargo, cuando fui creciendo tenía muchas otras inquietudes como el arte, la política y la economía. Cuando terminé la secundaria elegí estudiar Relaciones Internacionales porque las materias abarcaban un espectro bastante amplio de mis intereses.

-¿Qué soñas hoy para tu futuro?

Hoy tengo las energías puestas en  seguir desarrollándome como profesional en el ámbito de las políticas sociales, ya sea dentro del tercer sector o el ámbito privado. Generar cambios que contribuyan al desarrollo sustentable del país.

-¿Cuántos años te desarrollaste en el sector corporativo? ¿A qué te dedicaste?

Trabajé 5 años como responsable del área de Asuntos Comunitarios de Microsoft para Argentina y Uruguay.  En ese rol coordinaba la implementación de los proyectos de RSE de la compañía, tanto los de impacto directo en comunidades vulnerables, como de capacitación en nuevas tecnologías para el tercer sector. También estaba a cargo de las actividades de voluntariado corporativo, y daba soporte al área de asuntos públicos. Antes trabajé casi 3 años en el estudio de abogados Marval, O’Farrell & Mairal, apenas terminé mi carrera universitaria.

-¿Cómo decidiste el paso del mundo corporativo al social?

En primer lugar, tomé la decisión porque el proyecto de Cascos Verdes me parece increíble y totalmente innovador. En segundo lugar, lo tomé como un gran desafío profesional, teniendo en cuenta que la organización es joven y me motiva mucho acompañar el crecimiento orgánico que está teniendo.

Cascos Verdes es una asociación de la sociedad civil que trabaja a favor de la inclusión social y la conservación ambiental, creen que para lograr una sociedad más inclusiva y amiga del medio ambiente, es necesario el compromiso y la participación de todos los miembros de la comunidad.

Eligieron el nombre de Cascos Verdes porque entienden por Cascos el trabajo pro-activo y exhaustivo de quienes velan por una sociedad mejor y luchan por una comunidad inclusiva. Agregaron Verdes porque universalmente es el color del equilibrio ambiental, la vida y por sobre todo, la esperanza.

-¿Desde cuándo estas vinculado al mundo social?

Estando en la universidad trabajé como voluntario en el área de prensa de CIPPEC. Siendo un área transversal, me permitió recorrer el trabajo de la organización desde adentro y conocer más sobre programas sociales y temas relacionados a políticas públicas.

-¿Cuáles son tus desafíos actuales desde Cascos Verdes?

Mi objetivo es construir un plan a largo plazo. Cascos Verdes viene creciendo desde su nacimiento en forma exponencial, y ayudar a construir una estructura que pueda acompañar eficientemente ese crecimiento.

-¿Cómo evaluás la relación entre el mundo corporativo y el social? Qué tienen que aprender uno del otro? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentan?

Creo fervientemente en la tendencia hacia la profesionalización del tercer sector, y como profesional aspiro a que las diferencias organizacionales tiendan a desaparecer. Cada sector con sus objetivos específicos y diferenciales, pero con una estructura organizacional en donde el tercer sector se pueda nutrir de las buenas prácticas del sector privado, y viceversa. 

-¿Qué le dirías a un profesional joven como vos que todavía no se ha relacionado con el sector ciudadano?

Hay mil formas de acercarse al sector, quizás la modalidad de voluntariado sea la más sencilla, practicable a corto plazo y que le permite a uno acomodar la agenda personal. El Tercer Sector tiene gran necesidad de contar con profesionales que ayuden al desarrollo de las organizaciones, tanto en la parte institucional como en los programas sociales, y un primer acercamiento es quizás la forma para evaluar una inserción laboral efectiva.

 

Ilaina Rabbat: “Lós jóvenes son la clave para el desarrollo”

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Ilaina Rabbat es una joven de 28 años que dedica su vida a empoderar jóvenes en distintas partes del mundo. Trabajó en Argentina, Estados Unidos, El Salvador y ahora enfrenta nuevos desafíos en Kenia.

Ilaina es un torbellino de energía, una joven que cree que el trabajo con otros jóvenes puede transformar la realidad.

Su experiencia en El Salvador fue intensa, enriquecedora e inolvidable. Quise conocer un poco más de su trabajo allí. Comparto con ustedes una ventana a El Salvador a través de los ojos de Ilaina:

 

 

-Ilaina, Cuánto tiempo viviste en El Salvador?

 Viví 9 meses durante el año 2011.

-Que fue lo que más te atrajo de ese país?

La gente y los volcanes. Fue el país en donde fui mejor recibida. Todo el mundo está dispuesto a ayudarte y a hacerte sentir cómoda. Las sonrisas, lindas palabras y bendiciones abundan en El Salvador. Y los volcanes… tienen un magnetismo propio…hay algo especial en ellos que te hace sentirlos y quererlos.

-Cuáles son las 3 características más importantes de los jóvenes de ese país. Cómo definirías a estos jóvenes?

Los jóvenes salvadoreños son jóvenes no valorados por muchos de los adultos que viven en el país. En El Salvador se asocia juventud con pandillas y violencia. Pero los jóvenes son mucho más que eso, son jóvenes luchadores, que creen en el cambio y están trabajando por un país mejor.

-A qué problemas se enfrentan?

 El principal problema es el estigma. La gente teme a los jóvenes. Igualmente esto de a poco está cambiando y paso a paso la gente empieza a comprender que los jóvenes son la clave para el desarrollo. Otros dos problemas importantes a los que se enfrentan los jóvenes son a la violencia y al desempleo.

-Con qué sueñan estos jóvenes? 

Muchos jóvenes sueñan con migrar a los Estados Unidos para tener una mejor calidad de vida…pero muchos más sueñan con poder quedarse en su país, tener un trabajo digno, vivir sin violencia y criar a sus hijos en un país mejor y con más oportunidades que en el que ellos se criaron.

-Podrías compartir una anécdota de tu paso por El Salvador? 

Durante un taller estaba conversando con uno de los jóvenes participantes. Él me contó que su padre los abandonó cuando era chico y su madre estaba perdida en la religión. Su único hermano era pandillero y fue asesinado por otros pandilleros. Él estaba predestinado a ser un pandillero y morir joven como su hermano. ¿Qué lo salvó? La música y el baile. Empezó a aprender break dance e hizo de eso su profesión y su vida. Ello lo mantuvo alejado de las pandillas y las drogas. Hoy vive con su novia, es bailarín profesional de break dance y enseña a otros jóvenes el arte de este baile para prevenir que más jóvenes se unan a las pandillas. Luego de esa charla, supe que algo tan simple como tener un radiograbador, un CD con música y un joven con ganas de hacer algo diferente, puede salvar vidas. Es ahora cuando tenemos que mirar a nuestros jóvenes y ayudarles a encontrar oportunidades y a mejorar sus vidas y sus comunidades. 

-De qué manera El Salvador marcó tu vida? 

El Salvador sin duda marcó mi vida. Ver de cerca la problemática de estos jóvenes y la fuerza con que luchan para superar sus adversidades, me hizo reafirmar mi pasión por el trabajo con los jóvenes y por el cambio social. Pero lo que me hizo reafirmar aún más mi compromiso fue ver hombres y mujeres como mis colegas y compañeros de Ashoka, Asaprosar, Redes, Funde y Cordes tan comprometidos con el cambio. Estas personas dedican  su vida a empoderar y mejorar las comunidades en donde trabajan y a hacer de los jóvenes, plenos ciudadanos y reales agentes de cambio. 

 

La vocación, la construcción de “Un mundo en mi lugar”.

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Hace algunos días escuché a Matías Luna, Maximiliano Pelayez y Mariel Rivero quienes conducen la organización Defensores del Chaco en Moreno, provincia de Buenos Aires (www.defensoresdelchaco.org.ar).

A partir de esa charla extensa, llena de recuerdos y sueños futuros comencé a reflexionar sobre la vocación. Esa guía interior que lleva a generar una transformación, que desoye en muchos casos el techo de crecimiento que instala la propia sociedad donde uno vive.

Esa vocación que implica arriesgarse, superarse, esforzarse, con la certeza de estar recorriendo el camino que se vislumbra desde el interior. Es vocación surge muchas veces como una voz que no puede ser desoída, que se sabe junto con otros, que cree que a partir de la generación de acciones individuales y colectivas existe la oportunidad de regenerar un tejido social.

Esa vocación es fuertemente desafiada muchas veces por factores internos y externos; genera dudas, podré ser consecuente? Seré lo suficientemente convincente para llegar con mi idea a otros?; mis ideas y proyectos serán atractivos para que otros quieran sumarse?

En este construir junto a otros también se plantean interrogantes en relación a papel que se le ofrece a los que quieran sumarse, qué rol les dejaré jugar? Será una construcción colectiva o sólo una simple pantalla que protege mis creencias?

Otro pilar fundamental en el desarrollo y puesta en práctica de la vocación son la familia y los amigos, ese espejo incondicional que nos ayuda desde lo emocional para que se desarrolle; para ayudarnos a pensar en distintos escenarios y posibilidades; para darnos ánimo y alejar nuestra mente del “no voy a poder”.

La construcción de un tejido social fuerte como el que Matías y Maximiliano vienen creando desde hace 18 años (Mariel se suma hace  4 años a la organización)  se desarrolla a partir de la vocación, del compromiso, dejando la ingenuidad de lado, teniendo una mirada crítica de la realidad, generando liderazgo barrial, desoyendo el partidismo, haciendo, haciendo y haciendo, compartiendo con la comunidad, construyendo distintas opciones, soñando, creando y viviendo para un Moreno distinto, inclusivo, bello y feliz.

Algunos datos para compartir:

• La Fundación Defensores del Chaco nació gracias a la iniciativa de 12 jóvenes que se juntaban a jugar al fútbol en las esquinas de Chaco Chico, hasta que decidieron darle forma a un sueño: construir su propio club. Sin recursos, los adolescentes cruzaron un enorme basural y allí instalaron un letrero: “En breve, Polideportivo del Club Defensores del Chaco”. En el fondo, eran más que locos por el fútbol, querían cambiar la realidad. Hoy más de 1,800 personas disfrutan de las actividades que la organización ofrece.

• En ese momento Maxi y Matías tenían 10 años, seguían a los mayores del grupo pero cada uno tenía responsabilidades dentro de la organización. Empezaron desde chicos a prepararse sabiendo que querían y podían acceder a posiciones liderazgo dentro de Defensores.

• Ambos definen a Defensores del Chaco como “SU LUGAR”, como una escuela de vida.

• En el 2007, a los 23 años asumen como Directores Ejecutivos de la Fundación.

• Además de los talleres deportivos, la fundación cuenta con talleres culturales, un jardín de infantes modelo para 60 niños y una escuela de liderazgo. A través de todas estas acciones recuperan la trama barrial y forman líderes para que conduzcan la comunidad.

• Creen que en la juventud está el cambio porque tiene la fuerza, la energía y la innovación para materializarlos. Por eso generan otras opciones a los modelos culturales establecidos que determinan que el éxito o la realización personal en el conurbano pasa por ser jugador de futbol o cantante de cumbia. Quieren darle una vida distinta, un futuro mejor a ese 70% de jóvenes de Moreno que creen que tiene su suerte marcada.

Ellos con 28 años han dejado una huella profunda para seguir…