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El intercambio ayuda a los jóvenes a transformarse en ciudadanos globales: Ann Glotzbach

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AnnAnn es curiosa por naturaleza. Su energía expansiva la llevó elegir Argentina como su lugar en el mundo. Puentes Abroad, su emprendimiento, es el resultado de su espíritu inquieto. Los invito a conocerla.

-¿Hace cuánto vivís en Argentina?
Vivo en Argentina hace seis años y medio.  Vine por primera vez en noviembre de 2008 cuando estuve haciendo un viaje de cuatro meses por América latina (Chile, Ecuador, Perú y Argentina).  Pensé que quizás me iba a quedar seis meses, pero sigo acá seis años después. Me considero  una porteña más!

-¿Qué fue lo que te motivó a vivir en nuestro país?
Después de recibirme en la Universidad de Princeton, trabajé en Nueva York con la Fundación Thomas J. Watson, coordinando su programa de becas para estudiantes universitarios.  Parte principal de este programa para estudiantes eran tres veranos de pasantías en organizaciones de Nueva York y en otros países.  Me encantó el rol de coordinadora del programa, armando las pasantías para los estudiantes y luego acompañándolos durante sus experiencias locales e internacionales, pero me di cuenta que yo quería estar en el lugar de los estudiantes.  Es decir, yo quería tener una experiencia profesional trabajando fuera de los EEUU.  Así que armé mi valija y empecé a viajar por América Latina para buscar dónde me quería mudar.

-¿Qué es lo que más te gusta de Buenos Aires?
Buenos Aires me cautivó desde el momento en que llegué.  Encuentro en ella una combinación de dos lugares más importantes para mí: Little Rock y Nueva York.  Mi familia es de Little Rock, la capital de Arkansas, estado ubicado en el sureste de los EEUU – una región conocida por su lento ritmo de vida y un enfoque importante en la familia y los amigos.  Asimismo, Nueva York, donde trabajé varios años, es conocida como la ciudad que nunca duerme porque siempre hay algo nuevo para hacer a cada hora del día, todos los días del año.  Para mí, Buenos Aires es la mejor mezcla de estas dos ciudades de mi alma; tiene el lento ritmo familiar de Little Rock y la vitalidad cultural y profesional de Nueva York.  Aquí se puede disfrutar de un asado de ocho horas un sábado por la tarde y luego ir a ver una ópera en el Teatro Colón esa misma noche!

buenosairessoccermatch-¿Cómo nace Puentes Abroad?
En cada paso profesional que he vivido, siempre he estado vinculada con la educación internacional, desde la coordinación de pasantías internacionales para la  Fundación Watson hasta la organización del programa de intercambio académico de Boston College en Buenos Aires.  También en cada lugar donde he trabajado, he armado un programa de voluntarios internacionales para traer estudiantes de otros países a Argentina para contribuir con la cooperación internacional.  A su vez, a través de mi experiencia abriendo la oficina argentina de una empresa social de reciclaje que se llama TerraCycle, entendí mejor cómo empezar una empresa social.  Por ello, a fines de 2013 tomé la decisión de armar mi propia empresa social dedicada a la educación internacional, y en marzo de 2014 lancé Puentes Abroad (www.puentesabroad.com).  La misión de Puentes Abroad es construir “puentes” para que los estudiantes internacionales puedan llegar a Argentina para tener experiencias de inmersión profesional y cultural en Buenos Aires.

-¿Qué encuentra en Argentina un estudiante que lo hace único en Latinoamérica?
Argentina tiene una mezcla súper interesante de la cultura latina y la cultura europea, dado su larga historia de inmigración de Europa, especialmente Francia, Italia y España.  Por eso, es una ciudad cosmopolita con personalidad única.  Al mismo tiempo, Buenos Aires es una ciudad muy fácil para vivir para extranjeros, en términos de adaptación y asimilación.  Los argentinos son muy amistosos y siempre listos para charlar de  política, la vida y el mundo, mientras comparten una picada y convidan algunas copas de Malbec.

-¿Por qué es tan importante para Puentes Abroad que estos jóvenes además de estudiar y conocer el país, desarrollen acciones de voluntariado?

Mi mentor, Alice Ilchman, me enseñó la importancia de armar programas que les ayuden a jóvenes convertirse en ciudadanos globales.  Ser ciudadano del mundo significa que traemos una perspectiva internacional a nuestras esferas de trabajo y de influencia.  Para poder verdaderamente obtener esta perspectiva, es importante ser participante activo en las comunidades de otros, además de en tu propia comunidad.  A través del voluntariado internacional, los estudiantes pueden aprender – fuera del aula tradicional – de los problemas sociales de otros lugares lejos de sus casas y de cómo juntos podemos seguir mejorando el mundo.

-¿Cuál es tu sueño?

Mi sueño es que todos los estudiantes tienen la oportunidad de hacer una práctica profesional o ser voluntario en otro país y que estas experiencias internacionales nos ayuden a trabajar juntos con una perspectiva global para construir un mundo mejor.

-¿Qué le dirías a un estudiante que está pensando en venir a Argentina?
Como dice Nike – Just Do It!  Argentina es un destino increíble para trabajar, estudiar, vivir y viajar y se lo súper recomendaría a alguien interesado en tener una experiencia viviendo en otro país.  Por supuesto, también diría que la mejor manera de experimentar Argentina es a través del programa de Puentes Abroad!

 

 

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Cuando el alma se encuentra con un plan de negocios: The Art of Giving

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head-rightEn The Art of Giving, Bronfman y Salomon abordan el mundo de las donaciones en Estados Unidos con buenas recomendaciones sobre cómo establecer un plan de negocios para mejorar el desarrollo de fondos de una organización social.

Comparto con ustedes un interesante distingo de tipos de donantes:

  • El no donante: 30% del público americano. Considera que hace lo suficiente al pagar sus impuestos.
  • El donante pasivo: es aquel que manda un cheque o dona por medio de Internet pero no está comprometido con la causa.
  • El donante reacio: es el que desconfía que su dinero llegue efectivamente a la causa. Tiene múltiples razones para no dar dinero, entre ellos suele mencionar: los salarios de los ejecutivos de la organización; el costo administrativo, el tipo de servicio que la organización brinda y su visión  sobre la filantropía “sólo se trata de ego”. Son personas que buscan garantías todo el tiempo.
  • El donante social: es aquel que entiende a la filantropia como parte de su vida social. Es mantenerse en un mismo grupo. Sobre todo es una cuestión de pertenencia.
  • El donante casual: la donación puede ser sustancial pero no hay estrategia o compromiso detrás de la misma. Se basa en un gusto o conveniencia momentánea.
  • El donante auto-promocionado: lo utiliza como parte de su estrategia personal para crecer.  No por esto tiene que ser malo pero está centrado en aquello que la organización puede darle.
  • El donante estratégico: al contrario del auto-promocionado, la causa está puesta en primer lugar. Toma tiempo para reclutar a otros.
  • El emprendedor social: es quien crea la organización. No contribuye sólo con dinero. Dona tiempo, energía, creatividad, pasión, conexiones. Todo lo que sea necesario para generar el cambio. La organización es su “hijo”, su creación; puede caerse en una mentalidad individualista en donde nadie salvo el creador sepa qué es lo que la organización  necesita.

Algunas consideraciones sobre los donantes:

  • Suelen creer que su visión para los negocios puede traducirse directamente al mundo social.
  • Generalmente los emprendedores de negocios piensan en que están enteramente preparados para ser emprendedores sociales. Hay varias razones por las que no. La primera: no conocer el mundo social.
  • Una de las reglas principales con los donantes es no darles sorpresas. Es importante establecer cuáles son las intenciones y las obligaciones que se adquirirán. La palabra es el lazo más importante con el donante.
  • Muchas organizaciones tratan a sus donantes como ATM (cajeros automáticos) sólo los contactan cuando necesitan dinero. Los donantes no son tarjetas de débito.
  • Está estudiado que los donantes que no honran sus compromisos son aproximadamente el 3% en el mundo de las organizaciones sociales.

Interesante camino para seguir conociendo más a los donantes y pensar cómo construimos junto con ellos círculos virtuosos que mejoren la sociedad.

María Medrano: YO NO FUI, la escritura de la propia historia

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Maria MedranoMaría es escritora, se define como tímida. Es pequeña, pero cuando habla, su sonrisa se extiende y parece tener alas. Si, justamente alas. Esa libertad interior con la que cada una de las integrantes de YO NO FUI reconstruye su identidad.

Escritora, poeta, buscadora incansable. María es convocada en el año 2002 para dar un taller de poesía en la Unidad Número 3 de la Cárcel de Ezeiza. Ella, a partir de su trabajo en el juzgado penal económico conocía el ámbito, lo que descubrió fue el vínculo.

Hoy, YO NO FUI es el nombre de una organización social. Pero primero sirvió como título de una compilación de poesías generadas por las mujeres que asistían al taller. Ese nombre implica la resistencia a la sensación que todas tienen una vez que ingresan al espacio carcelario: “fuiste”, tu tiempo se detuvo.

A través del taller, estas mujeres intentan recuperar la palabra, su propia voz y espacio. La reconstrucción de su propia identidad.

De las 59 mil personas presas en Argentina, sólo 2,800 son mujeres. Las destinatarias de YO NO FUI son generalmente cabeza de familia, tienen 3 o 4 hijos y mientras se encuentran en prisión siguen siendo el sostén de sus familiares. El delito más común por el que han sido penadas es la comercialización de droga en un 80%.

Diez años después de ese primer taller, YO NO FUI es una organización social que trabaja en proyectos artísticos y productivos en las cárceles de mujeres de Ezeiza y, afuera, una vez que las mujeres han recuperado la libertad. Este constituye un rasgo distintivo de la organización, dado que muchas otras lo hacen trabajando exclusivamente con uno u otro público.

YoNoFui_equipo-300x225En ese tránsito entre la vida “dentro” y “fuera” de los muros de la prisión, ha generado un proyecto colectivo, que apoyado en espacios de creación artística y de capacitación en oficios, y desde una concepción crítica hacia las relaciones de poder y desigualdad estructural existentes, busca la transformación social y la creación de nuevas formas de vinculación y construcción solidaria.

YO NO FUI cuenta hoy con un emprendimiento productivo cuya ventana es una tienda online http://tienda.yonofui.org.ar/ . Lo producido permite difundir el trabajo de la organización y que sus integrantes puedan tener una salida laboral.

Las alas hoy son enormes, no tienen techo. Sus sueños y la energía de María tampoco.

 

 

 

Contra viento y marea. Hasta erradicar la desnutrición. Fernando Mönckeberg Barros

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51z43EW3H0L._AA258_PIkin4,BottomRight,-48,22_AA280_SH20_OU30_Esta apasionante biografía del médico chileno Fernando Mönckeberg relata ágilmente una vida llena de desafíos y superación.

Este médico pediatra chileno tiene hoy 87 años y una vida dedicada a pensar en cómo se puede alcanzar la igualdad de oportunidades. Fernando ha descubierto el momento exacto en el que es necesario comenzar a incidir: en el vientre materno.

Cada ser humano tiene en su ADN el potencial genético, la igualdad de oportunidades radica en expresar ese potencial. Este despliegue depende del lugar donde se nace, de la alimentación, de la estructura familiar, del equilibrio emocional del grupo familiar, entre otros.

Fernando, hace más de 50 años identifica que la consolidación de la red neuronal se va perfeccionando por la suma de experiencias cognitivas-visuales, auditivas, táctiles y motoras- y las no cognitivas – emocionales, verbales y sociales que el niño recibe constantemente durante los primeros períodos de vida. De este modo, el programa genético más la adecuada nutrición va estructurando la arquitectura cerebral que, luego, necesita de estímulos medioambientales para organizar la funcionalidad a nivel neuronal.
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Desde los años 60, Fernando dedica su vida a desarrollar el potencial genético de los chilenos haciendo foco en que la diferencia fundamental entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo es su capital humano.

Este recurso humano en los países no desarrollados no alcanza su potencial. Fernando destaca la necesidad de lograr un abordaje holístico llamado sociogénico-biológico que intenta cubrir el desarrollo social y biológico del ser humano reforzando su salud, su educación y su medio ambiente. Sumándole a esto una infraestructura científico tecnológica capaz de innovar para competir.

Gracias al desarrollo de su programa de intervención tomado como política pública Chile logró reducir sus índices de mortalidad infantil de cien por cada mil nacidos vivos en 1973 a diez por cada mil nacidos vivos en 1990. En 1973 el 65% de los niños chilenos menores de 5 años padecían algún grado de desnutrición, en 1990 se descendió al 2%. La inversión en salud primaria, nutrición, educación y saneamiento ambiental entre 1970 y 2000 alcanzó el equivalente a 23 mil millones de dólares.

Además del INTA (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos) como centro de investigación y diseño de política pública, crea CONIN (Corporación para la Nutrición Infantil).

En los primeros quince años CONIN logró recuperar a ochenta y cinco mil desnutridos. Hoy, a partir de la mejora de la situación nutricional, la organización está focada en recibir y tratar a lactantes con enfermedades crónicas complejas como enfermedades genéticas.

Fernando es ejemplo de convicción y trabajo. Durante todos estos años ha demostrado la necesidad de vincular el mundo científico y social con la generación de políticas públicas transformadas en líneas programáticas de gobierno.

Argentina tiene un discípulo de Mönckeberg al que muchos admiramos, el mendocino Abel Albino. Ambos demuestran que día a día el mundo puede cambiar.

La mirada puesta en los niños, PETISOS.

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Menuda, inquieta, alegre…Elena es igual a los chicos de la Patagonia con y por los que trabaja. Psicóloga de profesión, mexicana de nacimiento y mamá de Santiago, Elena llegó a Bariloche siguiendo un amor y se enamoró del lugar y de su gente. No de ese Bariloche que todos conocemos, sino del que muchos no quieren ver….aquel que pasa necesidades y donde las desigualdades son cosa de todos los días.
En ese lugar Elena descubrió a otros que junto a ella pensaban y soñaban con un futuro mejor para los chicos, primero los del basural pero luego muchos más!

Y así nace PETISOS http://www.petisos.org.ar, una organización de la sociedad civil que aporta al efectivo cumplimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes a quienes reconoce como personas plenas de derechos y no como objetos de protección.

PETISOS es hoy una organización referente en la erradicación del trabajo infantil que desarrolla actividades a través de distintos programas que invitan a los niños a transformarse en protagonistas de sus vidas. Acción por los Derechos; Delitos contra la Infancia; Participación protagónica de la infancia; Articulación y Redes; y Medición de impacto, son los 5 ejes en los que dividen su trabajo. Alrededor de los mismos diseñan y planifican, en conjunto con los destinatarios de las actividades, distintos proyectos destinados a fortalecer las capacidades de los niños, niñas y sus familias.

PETISOS ha crecido a lo largo de los años y ahora cuenta con una sede en Buenos Aires, aquí avanzan con el proyecto de orquesta juvenil para chicos entre 7 y 16 años en alianza con el Centro Cultural Osvaldo Miranda y el músico Hugo Lobo, líder de la banda Dancing Mood.

La organización tiene una mirada amplia e inclusiva que permite que no sólo los niños, niñas y adolescentes sean parte de este proyecto sino que también incorporan a los padres y madres como eslabón fundamental para producir un cambio positivo.

Con la mirada puesta en el futuro PETISOS trabaja desde el presente fortaleciendo la integridad de los niños, concienciándolos sobre sus derechos y animándolos a transformar día a día la realidad.

“Nos interesa despertar en las nuevas generaciones el pensamiento crítico”: Carolina Roldán

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IMG_2591-OrillasCarolina es alegre y decidida. Con 26 años espera muy pronto recibirse de arquitecta. Vive en Rosario, y además de vivir allí piensa permanentemente en como transformar la ciudad en un lugar más inclusivo.

Comparto con ustedes la mirada de una líder social rosarina:

¿Con qué soñabas cuándo eras chica?

Cuando era chica creo que nunca tuve un sueño muy grande. Siempre quise ser feliz, estar con mi familia y amigos, y que ellos estén bien. Hacía muchas actividades (natación, piano, inglés, danza, patín), entonces también quería que me vaya bien en lo que hacía.

Todas las cosas que fui haciendo iban surgiendo en el momento, fui descubriendo lo que me gustaba hacer de esa manera…

¿Como surge tu interés de trabajar con y por otros? ¿Tuviste influencia de tus padres en este sentido?

El interés de trabajar con y por otros lo tengo desde hace mucho tiempo, desde chica. Empecé a desarrollar actividades cuando iba a la Asociación Cristiana de Jóvenes, YMCA, entrenaba ahí y allí participé de un curso de líderes. Los líderes son voluntarios que participan y ayudan en las distintas actividades y deportes que se realizan en YMCA. Luego participé de un  encuentro de líderes de las distintas YMCA en Porto Alegre, Brasil,  y pude ver, compartir y experimentar distintas realidades.

Otras de las cosas que despertó mi interés fue mi familia. Mi papá trabaja en el Banco de Santa Fé, participa de la gremial interna, lo vi defender los derechos de los trabajadores del Banco durante mucho tiempo. Mi mamá nunca participó de ningún emprendimiento social pero viéndola trabajar y esforzarse aprendí muchas cosas. Mi tío es político, fue concejal un período en la ciudad. Y mis abuelos tenían un centro de jubilados en el cual organizaban viajes, cenas y otras actividades para adultos mayores.

Observarlos y convivir con ellos me hizo dar cuenta que el interés estaba dentro de mí.

 

-¿Cómo comienza “Orillas”? ¿Cuál es el trabajo que realizan?octubre-viajebsas-Orillas

ORILLAS ( https://www.facebook.com/orillas)  surge en 2009; junto con otros jóvenes decidimos crear una agrupación para modificar la realidad, decidimos no quedarnos de brazos cruzados.

Conversamos con la gente del barrio en el que actualmente trabajamos (está ubicado a una cuadra de la ciudad universitaria), creímos que era el mejor lugar porque todos asistíamos a la facultad ahí y nos quedaba cerca. Siempre supimos que estábamos asumiendo un compromiso de por vida.

Ahí empezamos, lo primero que hicimos fue hacer un festejo del día del niño para conocer a todos los nenes. Ya teníamos pensado dar talleres (siempre pensamos que la educación es la base del cambio). Como éramos sólo 6 trabajando organizamos una campaña para conseguir más voluntarios.

 Actualmente, después de 3 años y con mucho esfuerzo, somos 25 personas trabajando y  contamos con tres proyectos: Los Talleres Diarios que realizamos en el barrio (Arte, Inglés, Apoyo Escolar), El Laboratorio Móvil (proyecto de divulgación científica y pensamiento crítico) y el Padrinazgo que es un programa destinado a niños de familias de escasos recursos económicos con el fin de proveerles oportunidades educativas.

-¿Cómo surge y de qué trata el Laboratorio Móvil?

El Laboratorio Móvil surge después de haber dado en una escuela un Taller de Ciencias. Ahí nos dimos cuenta que a través de la ciencia podíamos enseñar diferentes cosas. En ese momento se nos ocurrió realizar este taller en todas las escuelas de Rosario, por eso el nombre del Laboratorio Móvil.

Es un Programa muy especial para nosotros. A través de muestras científicas experimentales en espacios públicos y en escuelas, se busca despertar y estimular en las nuevas generaciones el pensamiento crítico y la inquietud por preguntar e investigar por qué el mundo es como es.

Tres actividades distintas dentro del proyecto se complementan para este fin:julio-labmovil

1)  Visitas a escuelas con talleres científicos intensivos. Estos talleres significan experiencias científicas guiadas que llevan al aprendizaje del método científico a través de hipótesis contrastables, observaciones controladas, diseños experimentales y reformulaciones críticas. Para poder darle continuidad al proyecto dentro de cada institución se otorga una guía para docentes.

2)  Exposiciones con experimentos llamativos en espacios públicos para captar la atención de un espectro más amplio de la sociedad civil.

3Creación de plataformas web tipo foro o blog para la discusión y formulación de preguntas y respuestas científicas por parte de los chicos que participaron de las clases y exposiciones con el objetivo de formar parte de una red de discusión crítica de diseños experimentales o problemas científicos.

-¿Con qué soñas ahora?

Ahora creo que sigo teniendo el mismo sueño que tenía antes: ser feliz, contar siempre con mi familia y amigos, en un futuro más lejano tener mi propia familia y ahora se agrega el sueño de poder cambiar la sociedad, el mundo que vivimos, para que sea mejor. Para que todas las personas puedan vivir bien, tener igualdad de oportunidades y también puedan ser felices. Quiero poder compartir lo que tengo y poder dejar una enseñanza o recuerdo en las personas (a las que actualmente ayudo y también a las que comparten todos los días conmigo).

-¿Cuál es para vos el rol de los jóvenes para transformar la sociedad?

Los jóvenes cumplen un rol muy importante a la hora de transformar la sociedad. Tenemos más esperanzas, deseos, fuerza, energía, ideas y creemos en algunas cosas que algunos más grandes ya dejaron de creer.  Actualmente hay muchos jóvenes trabajando y si se pudieran sumar todos los pequeños logros de cada uno de nosotros en el futuro creo que algo habremos transformado.

Por eso nosotros desde ORILLAS seguimos trabajando todos juntos, tratando de superar distintos contratiempos que van surgiendo, porque estamos convencidos que esta es la manera para poder cambiar algo. Esfuerzo, trabajo, dedicación y compromiso.

Cecilia Milesi: “Nuestro gran pendiente es el atrevimiento colectivo”

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Cecilia con floresConocí a Cecilia hace 5 años, sus ganas de hacer, de unir, de transformar y de tender puentes hacen sentir a cualquiera que un mundo mejor es posible. Su integridad y sus ganas de seguir creciendo la llevan a ocupar múltiples espacios con un solo objetivo: la equidad, la justicia y la paz.

Los invito a abrir la ventana de la inter-culturalidad a través de Cecilia:

¿Desde cuándo y por qué trabajas promoviendo la inter-culturalidad y la paz?

Creo que desde que comencé a trabajar –como voluntaria a los 16 años y como profesional a los 20-. Trabajar por la paz es también trabajar por la justicia y la equidad. Sin justicia y equidad no hay paz. La interculturalidad es un aspecto y una forma de promover la paz pero debe ser complementada con lo anterior. Comencé a también trabajar por la interculturalidad mas conscientemente desde la creación de Subir al Sur (http://www.subiralsur.org.ar  http://subiralsur.vv.si/ ), la ONG de voluntariado intercultural que funde hace 6 años.

-¿Con qué mundo soñabas cuando eras chica?

Yo nací en la ciudad de Santa Fe. Me críe en un barrio normal de clase media, fui a una escuela pública y tenia una vida de relativamente sencilla de clubes, amigos y familia. Sin embargo, pude presenciar y vivir directamente a temprana edad muchas situaciones de violencia, exclusión e injusticia. Desde temprano todo esto me genero una sensación de “resistencia”. Sentí que muchos aspectos de nuestra realidad estaban mal. En los últimos dos años preparando mis mudanzas entre Argentina y Londres, revise muchas cajas de recuerdos. Tengo notas escritas a los 13 años donde me preguntaba por qué los chicos se drogan o como se podría ayudar a personas con menos oportunidades económicas. Al principio pensaba que podía contribuir a cambiar algo de todo esto estudiando terapia ocupacional. Pero después la sociología apareció en mi camino. Como mujer además, en una sociedad muy conservadora, fui educada para “quedarme”: en un rol predeterminado con anticipación, en la casa. Esto también me genero “resistencia”. El cambio no se logra quedándose, se logra con el movimiento! De allí que el viaje se haya transformado en mi, poco a poco, en un gran método para promover la justicia, la alegría y la dignidad.

-¿Con qué mundo soñas hoy?

Un mundo donde cada uno de nosotros sea intolerante al dolor del otro y al propio. Y que esta conciencia, nos transforme en seres activos en la promoción de la minimización del dolor. Esto no significa que todos debemos trabajar en ONGs o en políticas publicas sino que desde el lugar que ocupamos nos preguntemos como cada acción u omisión promueve o no la dignidad del otro, de todos y todas. Por ejemplo, pago mis impuestos, un salario justo y en blanco, pedí perdón si cometí un error, trato a mis colegas y familia de una manera respetuosa, soy consiente de cómo mi nivel de consumo afecta al cambio climático, voto a representantes ocupados de promover políticas de inclusión para todos y todas? También deseo mucho que el “Sur Global” (África, Latinoamérica, Asia) continúe un camino de empoderamiento para que nuestras poblaciones finalmente disfruten de los beneficios del desarrollo económico, social, de más educación, paz  y participación democrática. No habrá paz si continúa este nivel de desequilibrio entre países y las medidas económicas y políticas benefician a unos pocos países y grupos.

Paz en Villa Ana -¿Por qué creaste Subir al Sur?

Porque no me conformo con que lo bueno me pase solo a mi. Quería replicar lo que hace bien! Cuando tuve mi primera experiencia de voluntariado en Nepal -la confirmación simple y práctica que la justicia y la humanidad no tienen fronteras ni lenguas- sentí la necesidad de que muchos más pudieran disfrutar de lo que yo disfrute. De hecho, los “encuentros interculturales” se diseñaron como metodología de trabajo solidario y de reconciliación en Europa después de la primera guerra mundial. El primer encuentro solidario fue entre jóvenes franceses y alemanes que, después de la guerra- se reunieron para reconstruir un hospital, y al hacerlo, reconocerse como humanos. Esto se transformo en política pública y hoy los “encuentros” (workcamps) son financiados por los gobiernos de toda la Unión Europea (el ultimo ganador del Premio Nobel de la Paz). Esta experiencia de voluntariado intercultural no me dejo dudas. En Argentina, tenia que tomar otro cariz, para que no se tornara en “turismo de la pobreza” o en un “mero acto caritativo” y por supuesto que los proyectos generan la oportunidad de empoderamiento juvenil en Argentina. Esto todavía hoy es un desafío porque muchos de los jóvenes que llegan quieren “ayudar” y esto es un límite para hacer una reflexión política y pedagógica más profunda a través del simple hecho de realizar una tarea solidaria. Me refiero tanto a los que llegan no sólo de otros países sino también de Buenos Aires a nuestros proyectos en el interior o viceversa. El que llega cree que tiene la verdad y sabe como “el otro” debería hacer las cosas o bien piensa que un simple gesto de solidaridad es un cambio real. Una experiencia de voluntariado intercultural debería ser una puerta, una opción mas para un cambio más grande en la vida de los participantes y en las redes de jóvenes con las que trabajamos. Seis años después de crearla, Subir al Sur es todavía el sueño de seguir multiplicando esa sensación que la solidaridad y la justicia deben ser para todos, no solo para mi propio grupo o mi propio país. Sin embargo, es interesante notar lo siguiente: hoy en Europa la xenofobia esta creciendo otra vez. Esto demuestra que cuando las injusticias económicas y sociales de fondo no son consideradas, el ser humano tiende a reagruparse contra el “enemigo” externo (inmigrantes, otros europeos, etc.). Por tanto, la educación en valores sin un cambio sistémico y estructural no es suficiente.

-¿A qué se dedica Conciliation Resources? ¿Cuál es tu rol allí?

Conciliation Resources (http://www.c-r.org/) es una ONG que promueve procesos de construcción de paz. A veces lo hacemos apoyando y asesorando a grupos en conflicto cuando hay mesas formales de negociación de tratados de paz. Por ejemplo, en Filipinas, nos sumamos como sociedad civil a asesorar al gobierno filipino y a una de las facciones armadas que estaba luchando por la separación. Con un rol de mediación y asesoramiento promovemos que el diálogo llegue a un buen puerto para ambos actores (gobierno y grupo armado) y así para la población en general que se ve afectada por la violencia. Otras veces, siempre nuestros proyectos son adaptados al conflicto en particular, trabajamos con lideres sociales de base que están desarrollando proyectos comunitarios de reconciliación y promoción social y educativa. Por ejemplo, en Liberia apoyamos a que grupos comunitarios para que realicen análisis participativos sobre la situación de control (o descontrol) policial en los pasos de frontera y los apoyamos para que hagan propuestas de políticas públicas acordes para mejorar… en un contexto difícil de pos-guerra civil. Lo central es que Conciliation Resources busca posicionar a los ciudadanos y organizaciones sociales en el centro de los procesos de paz, que no sean solo una cuestión de Estados Unidos y “X” país firmando un tratado que luego no se puede implementar en la práctica porque los habitantes de esos países no están comprometidos con el contenido. Yo soy Directora de Planificación y Desarrollo Organizacional, mi responsabilidad es trabajar con los Directores en Londres para mejorar nuestros sistemas de planificación anual y estratégicos y evaluar estos planes de una manera transparente y reflexiva y así informar sobre nuestros logros (o errores) a las comunidades, gobiernos locales e internacionales y nuestros donantes.img006

 -¿Cuáles son los pendientes para la construcción de la paz?

Creo que el gran pendiente es un gran atrevimiento colectivo: todas y todos deberíamos hacer memoria, revisar las causas históricas que crearon las actuales tremendas desigualdades económicas, políticas y culturales que llevaron a la construcción de este mundo todavía injusto. Si desde allí se pudieran acordar en conjunto medidas que apunten a más equidad para todos y todas, entonces, estaríamos más cerca de la paz. Una paz que no es exterminio o degradación del otro (eso es seguridad pero no paz). Pensar en causas estructurales es también interculturalidad y paz. Es pensar que en el otro lado hay “otro” que podría sufrir, que sufre. En el otro lado hay “otro” que pierde su nombre, su casa, su dignidad, la posibilidad de tener sueños. Tomar conciencia de como nuestras decisiones (cualquiera sea nuestro rol) afecta a otros. Es pensar la “otredad” y, por tanto, el nosotros. No hay paz posible sin la toma de conciencia mas profunda del “nosotros” que es no solamente el que piensa, actúa y hace igual que yo, en mi mismo lugar. Es el que esta lejos, al que no nos acercamos por temor o indiferencia. Este contacto es un contacto de entrega, nos hace más vulnerables pero promueve la sustentabilidad del cambio. Sin embargo, hoy la realidad demuestra que esta forma de “atrevimiento colectivo” esta lejos de suceder. En este contexto, es vital que instituciones democráticas –nacionales o globales -recuperen el liderazgo y corrijan con políticas sistemáticas desigualdades e injusticias históricas.

-¿Qué mensaje le dejarías a aquellos jóvenes que sueñan con un futuro mejor?

No crean todo lo que les dicen, todo lo que ven, todo lo que les escuchan o leen en los medios de comunicación. Busquen, viajen, sean indagadores! Acérquense a la injusticia y desarrollen la empatía. Si viven una situación de injusticia no se conformen con ella. La rebelión y la curiosidad son grandes consejeros cuando uno comienza a planificar su vida!