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Mujer y Poder: Juntas hacia la transformación

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Mujer y Poder 14 de SeptiembreDurante el 14 y el 15 de septiembre se desarrolló en Argentina el Encuentro de Líderes en el Marco de la Cultura de la Paz: Mujer y Poder.

Con el aval de ONU Mujeres regional, distintas organizaciones impulsaron el encuentro de mujeres líderes para pensar estrategias que favorezcan y fortalezcan la participación de la mujer en los espacios de poder y toma de decisiones (https://mujerypoder.democracyos.org/).

Me invitaron a socializar reflexiones centradas en la promoción para que las mujeres en el poder apoyen el surgimiento y desarrollo de otras mujeres en puestos de liderazgo. Comparto mis reflexiones:

Si nos pensamos a nosotras mismas como agentes de cambio y transformación atentas a la promoción del liderazgo de nuestras congéneres podemos identificar tres desafíos:

  • Mantener la esencia femenina: en la lucha por la igualdad de género y ante tanta discriminación, muchas mujeres que llegan a puestos directivos tienden a perder su esencia y se mimetizan con el entorno.  Por ello es importante promover y abogar por mantener el liderazgo femenino con características que enriquecen el medio: empatía, escucha, sentido de colaboración y visión amplia, entre otros.

 

  • Generar espacios de mentoreo: valorizar el proceso entre mujeres que permite una transformación interior. En este caso es importante entender que la protagonista es la aquella persona que es mentoreada y generar para ella, a partir de la experiencia acumulada por la mentora, preguntas, inquietudes y reflexiones que resuenen en el otro. El riesgo en este caso es transmitir preconceptos y limitaciones propias que sesguen la visión de la mujer mentoreada. Uno de los grandes pendientes es el mentoreo de mandos medios dado que existen varios programas centrados en jóvenes.

 

  • Alentar la promoción: trabajar activamente para promover el liderazgo femenino. La promoción es el paso posterior al mentoreo, para ello es importante generar redes de contactos y espacios de intercambio que permitan poner en valor nuevos perfiles.

 

En Argentina estamos trabajando todavía sobre los dos primeros puntos, es necesario pensar de cara al futuro en la generación de programas articulados y desarrollo de herramientas que permitan que más mujeres generen espacio a otras congéneres rompiendo juntas los “techos” autoimpuestos.

Gracias ONU Mujeres, Mujeres por una Comunidad Organizada, ReAL, Women´s Democracy Network y Fundación + Paz –SIDA por generar estos espacios tendientes a fomentar el liderazgo y la participación, asegurándonos una sociedad más justa e inclusiva.

 

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El intercambio ayuda a los jóvenes a transformarse en ciudadanos globales: Ann Glotzbach

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AnnAnn es curiosa por naturaleza. Su energía expansiva la llevó elegir Argentina como su lugar en el mundo. Puentes Abroad, su emprendimiento, es el resultado de su espíritu inquieto. Los invito a conocerla.

-¿Hace cuánto vivís en Argentina?
Vivo en Argentina hace seis años y medio.  Vine por primera vez en noviembre de 2008 cuando estuve haciendo un viaje de cuatro meses por América latina (Chile, Ecuador, Perú y Argentina).  Pensé que quizás me iba a quedar seis meses, pero sigo acá seis años después. Me considero  una porteña más!

-¿Qué fue lo que te motivó a vivir en nuestro país?
Después de recibirme en la Universidad de Princeton, trabajé en Nueva York con la Fundación Thomas J. Watson, coordinando su programa de becas para estudiantes universitarios.  Parte principal de este programa para estudiantes eran tres veranos de pasantías en organizaciones de Nueva York y en otros países.  Me encantó el rol de coordinadora del programa, armando las pasantías para los estudiantes y luego acompañándolos durante sus experiencias locales e internacionales, pero me di cuenta que yo quería estar en el lugar de los estudiantes.  Es decir, yo quería tener una experiencia profesional trabajando fuera de los EEUU.  Así que armé mi valija y empecé a viajar por América Latina para buscar dónde me quería mudar.

-¿Qué es lo que más te gusta de Buenos Aires?
Buenos Aires me cautivó desde el momento en que llegué.  Encuentro en ella una combinación de dos lugares más importantes para mí: Little Rock y Nueva York.  Mi familia es de Little Rock, la capital de Arkansas, estado ubicado en el sureste de los EEUU – una región conocida por su lento ritmo de vida y un enfoque importante en la familia y los amigos.  Asimismo, Nueva York, donde trabajé varios años, es conocida como la ciudad que nunca duerme porque siempre hay algo nuevo para hacer a cada hora del día, todos los días del año.  Para mí, Buenos Aires es la mejor mezcla de estas dos ciudades de mi alma; tiene el lento ritmo familiar de Little Rock y la vitalidad cultural y profesional de Nueva York.  Aquí se puede disfrutar de un asado de ocho horas un sábado por la tarde y luego ir a ver una ópera en el Teatro Colón esa misma noche!

buenosairessoccermatch-¿Cómo nace Puentes Abroad?
En cada paso profesional que he vivido, siempre he estado vinculada con la educación internacional, desde la coordinación de pasantías internacionales para la  Fundación Watson hasta la organización del programa de intercambio académico de Boston College en Buenos Aires.  También en cada lugar donde he trabajado, he armado un programa de voluntarios internacionales para traer estudiantes de otros países a Argentina para contribuir con la cooperación internacional.  A su vez, a través de mi experiencia abriendo la oficina argentina de una empresa social de reciclaje que se llama TerraCycle, entendí mejor cómo empezar una empresa social.  Por ello, a fines de 2013 tomé la decisión de armar mi propia empresa social dedicada a la educación internacional, y en marzo de 2014 lancé Puentes Abroad (www.puentesabroad.com).  La misión de Puentes Abroad es construir “puentes” para que los estudiantes internacionales puedan llegar a Argentina para tener experiencias de inmersión profesional y cultural en Buenos Aires.

-¿Qué encuentra en Argentina un estudiante que lo hace único en Latinoamérica?
Argentina tiene una mezcla súper interesante de la cultura latina y la cultura europea, dado su larga historia de inmigración de Europa, especialmente Francia, Italia y España.  Por eso, es una ciudad cosmopolita con personalidad única.  Al mismo tiempo, Buenos Aires es una ciudad muy fácil para vivir para extranjeros, en términos de adaptación y asimilación.  Los argentinos son muy amistosos y siempre listos para charlar de  política, la vida y el mundo, mientras comparten una picada y convidan algunas copas de Malbec.

-¿Por qué es tan importante para Puentes Abroad que estos jóvenes además de estudiar y conocer el país, desarrollen acciones de voluntariado?

Mi mentor, Alice Ilchman, me enseñó la importancia de armar programas que les ayuden a jóvenes convertirse en ciudadanos globales.  Ser ciudadano del mundo significa que traemos una perspectiva internacional a nuestras esferas de trabajo y de influencia.  Para poder verdaderamente obtener esta perspectiva, es importante ser participante activo en las comunidades de otros, además de en tu propia comunidad.  A través del voluntariado internacional, los estudiantes pueden aprender – fuera del aula tradicional – de los problemas sociales de otros lugares lejos de sus casas y de cómo juntos podemos seguir mejorando el mundo.

-¿Cuál es tu sueño?

Mi sueño es que todos los estudiantes tienen la oportunidad de hacer una práctica profesional o ser voluntario en otro país y que estas experiencias internacionales nos ayuden a trabajar juntos con una perspectiva global para construir un mundo mejor.

-¿Qué le dirías a un estudiante que está pensando en venir a Argentina?
Como dice Nike – Just Do It!  Argentina es un destino increíble para trabajar, estudiar, vivir y viajar y se lo súper recomendaría a alguien interesado en tener una experiencia viviendo en otro país.  Por supuesto, también diría que la mejor manera de experimentar Argentina es a través del programa de Puentes Abroad!

 

 

Contra viento y marea. Hasta erradicar la desnutrición. Fernando Mönckeberg Barros

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51z43EW3H0L._AA258_PIkin4,BottomRight,-48,22_AA280_SH20_OU30_Esta apasionante biografía del médico chileno Fernando Mönckeberg relata ágilmente una vida llena de desafíos y superación.

Este médico pediatra chileno tiene hoy 87 años y una vida dedicada a pensar en cómo se puede alcanzar la igualdad de oportunidades. Fernando ha descubierto el momento exacto en el que es necesario comenzar a incidir: en el vientre materno.

Cada ser humano tiene en su ADN el potencial genético, la igualdad de oportunidades radica en expresar ese potencial. Este despliegue depende del lugar donde se nace, de la alimentación, de la estructura familiar, del equilibrio emocional del grupo familiar, entre otros.

Fernando, hace más de 50 años identifica que la consolidación de la red neuronal se va perfeccionando por la suma de experiencias cognitivas-visuales, auditivas, táctiles y motoras- y las no cognitivas – emocionales, verbales y sociales que el niño recibe constantemente durante los primeros períodos de vida. De este modo, el programa genético más la adecuada nutrición va estructurando la arquitectura cerebral que, luego, necesita de estímulos medioambientales para organizar la funcionalidad a nivel neuronal.
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Desde los años 60, Fernando dedica su vida a desarrollar el potencial genético de los chilenos haciendo foco en que la diferencia fundamental entre los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo es su capital humano.

Este recurso humano en los países no desarrollados no alcanza su potencial. Fernando destaca la necesidad de lograr un abordaje holístico llamado sociogénico-biológico que intenta cubrir el desarrollo social y biológico del ser humano reforzando su salud, su educación y su medio ambiente. Sumándole a esto una infraestructura científico tecnológica capaz de innovar para competir.

Gracias al desarrollo de su programa de intervención tomado como política pública Chile logró reducir sus índices de mortalidad infantil de cien por cada mil nacidos vivos en 1973 a diez por cada mil nacidos vivos en 1990. En 1973 el 65% de los niños chilenos menores de 5 años padecían algún grado de desnutrición, en 1990 se descendió al 2%. La inversión en salud primaria, nutrición, educación y saneamiento ambiental entre 1970 y 2000 alcanzó el equivalente a 23 mil millones de dólares.

Además del INTA (Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos) como centro de investigación y diseño de política pública, crea CONIN (Corporación para la Nutrición Infantil).

En los primeros quince años CONIN logró recuperar a ochenta y cinco mil desnutridos. Hoy, a partir de la mejora de la situación nutricional, la organización está focada en recibir y tratar a lactantes con enfermedades crónicas complejas como enfermedades genéticas.

Fernando es ejemplo de convicción y trabajo. Durante todos estos años ha demostrado la necesidad de vincular el mundo científico y social con la generación de políticas públicas transformadas en líneas programáticas de gobierno.

Argentina tiene un discípulo de Mönckeberg al que muchos admiramos, el mendocino Abel Albino. Ambos demuestran que día a día el mundo puede cambiar.

Lucía Dentis, con la mirada puesta en la vida…

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Lucia Dentis 1En vísperas del Día de la Mujer quiero compartir la historia de Lucía Dentis.
Santafesina, médica, quien de niña fue diagnosticada con una enfermedad que requería un tratamiento de alta complejidad.

Su historia, como la de muchas otras mujeres, está llena de reflexiones y enseñanzas, de la niña que fue, y la adulta que hoy nos abre un pedacito de su vida…

Cuando te enteraste de tu enfermedad, ¿cómo lo viviste?, ¿qué recordás de ese momento?

Ese día lo recuerdo como si fuese hoy. Yo tenía 11 años, fue en un bar de Buenos Aires, estábamos sentados con mi papá y mi mamá, ellos en frente mío. Habíamos salido de la consulta médica hacia un rato (llegamos a Buenos Aires por recomendación luego de haber pasado por varios consultorios médicos). Mis papás estaban un poco nerviosos (hoy viéndolo con otros ojos creo que lo que menos tenían eran nervios, más bien conmoción, miedo, angustia..). Empezaron a explicarme qué tenía y qué me iba a pasar a partir de mi enfermedad. En un momento mencionaron algo de un tratamiento que te hacía caer el pelo (la famosa “quimio”) y a partir de ahí todo lo que dijeron después no lo recuerdo porque me quede pensando en eso. “¡Que se me caiga el pelo! ¡Cómo me podía pasar!” con lo que me gustaba mi pelo….y así empezó todo.

¿Cuál fue el pilar más importante en esos momentos?

El apoyo de mi familia fue fundamental. Cada uno desde su lugar sufrió. La familia se re ordeno para afrontar lo que se venía. Mis hermanos, mi papá, mis abuelas, mis amigos estaban pendientes de mi tratamiento, rezaban por mí en cada internación, festejaban conmigo cuando los análisis me daban bien y “entraban” conmigo a cada una de mis cirugías.
Mucha gente que yo no conocía hacia fuerza por mí, hasta el día de hoy me pasa cuando voy caminando por Gálvez que alguien se me acerca y me dice: “ ¿vos sos Lucia? No sabes lo que recé por vos!”. Inmediatamente se me dibuja una sonrisa en la cara, y un GRACIAS porque creo que la energía positiva en esos momentos es tan importante como el tratamiento.

Mariposas
¿Qué significó para vos vivir en una Casa Ronald?

A la semana de haber empezado el tratamiento en el Hospital Italiano me comentaron de la casa de Ronald McDonald y fuimos conocerla, obviamente que no dudamos un segundo en quedarnos ahí.
La casa me dio muchos momentos lindos. Tengo el mejor recuerdo de toda la gente que trabajaba ahí, para cuidarnos y contenernos, yo estaba toda la semana en el hospital haciendo la quimio y realmente no veía la hora de salir para poder irme a La Casa a jugar con mi amigos, para ir al cine o para comer un asado en el patio.
El recuerdo más vivido fue el cumpleaños que celebré en La Casa. Cumplía 12 años, mi mamá me compro un hermoso vestido celeste y nos preparamos para el festejo al que se sumaron todos los chicos y las familias con las que compartíamos el día a día.

¿Cuál fue el mayor aprendizaje que te queda de ese momento?

Siempre digo que la edad en la que me tocó vivirlo fue justa, era chica para entender lo que realmente estaba pasando pero era lo suficientemente grande para saber que el tratamiento lo tenía que hacer, que el barbijo lo tenía que usar y que el suero no me la podía arrancar. Ese me ayudó mucho porque creo que uno a medida que va creciendo va perdiendo esa naturalidad con que los chicos se toman las cosas y principalmente se va llenando de miedos: miedo a lo desconocido, miedo a sufrir, miedo a la muerte.
Pensándolo como un chico: ¿de qué sirven los miedos? Para nada. El miedo te paraliza y no te deja avanzar, el miedo no te deja ver con claridad, te bloquea.
Por suerte a mis 11 años nunca tuve ese tipo de miedos (obviamente que le tenía miedo a los pinchazos eso no se lo voy a negar pero después de la primera vez me empecé a “acostumbrar”).

Hoy mirando para atrás creo que cada día que pasa se van borrando los feos momentos y van afirmándose las los hermosos recuerdos que pasé rodeada de personas que formaron parte de ese período tan importante en mi vida y que dieron su tiempo para ayudarme.

Si hay algo que trato de proponerme todos los días es de sonreír, de no darle la más importancia a los problemas de lo que se merecen, no siempre es fácil obviamente, vivimos en una sociedad apurada para todo y lamentablemente uno a veces termina formando parte de eso, pero ahí es donde tenemos que tratar de parar, de disfrutar más, de abrazar, de decirnos cuanto nos queremos, de tratarnos bien, de pedir perdón, de decir gracias…..

¿Con qué soñabas cuando eras chica? ¿Qué querías ser de grande?

De chica siempre decía que quería ser modelo y doctora, a los 4 años me regalaron una valijita amarilla de doctora y fue el mejor regalo que me hicieron.
Siempre digo que mi enfermedad fue decisiva en mi profesión, uno podría pensar que habiendo pasado por esto, visitar tantas veces el hospital, recibir pinchazos, cirugías y demás cosas del ambiente hospitalario saldría corriendo ante la idea del volver a pisar un hospital, pero a mí me paso lo contrario. Fue tal el cariño que recibí de médicos, enfermeros, mucamas y demás personal del hospital que supe enseguida que ese era mi lugar, que yo debía estar de ese otro lugar de la habitación para poder brindarle lo mismo a mis pacientes.

Lucia Dentis 2
¿Con qué soñás hoy?

Soy muy soñadora! Hoy puntualmente sueño con tener una familia y poder vivir de la profesión que elegí que realmente me encanta.
Este año voy a empezar la especialidad en Ginecología y Obstetricia, se viene una nueva etapa en mi vida y estoy muy feliz por eso.

Como Lucía, quien elige todos los días la vida, los invito a sonreír más…..

Ana Carolina Corbelle y la valentía de transitar el cambio

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Búsqueda y sentido. El camino de Ana esta guiado por estos principios. Con más de doce años de trabajo en el sector social, decidió compartir sus pasiones, preguntas y saberes a través de “SOY más que un trabajohttp://soymasqueuntrabajo.wordpress.com; emprendimiento que acompaña a las personas que están en una búsqueda o cambio laboral.

Me interesó su mirada sobre la relación con el trabajo y el camino recorrido, los invito a que lo transitemos junto con Ana:
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-¿Cómo surge SOY más que un trabajo?
Comencé de casualidad a vincularme con las organizaciones sociales participando como voluntaria de Diagonal Asociación Civil http://www.diagonal.org.ar, institución enfocada en desarrollar un ámbito laboral que tome conciencia de sus actuales paradigmas y que pueda transformarse en un entorno más justo, humano e inclusivo. Dentro de este contexto se especializan en la reinserción laboral de personas de + 45 años.
A partir de allí empecé a cuestionarme el valor del trabajo en sí mismo y la relación que establecemos con el trabajo. Surgían preguntas como: ¿Para qué trabajo?; ¿Quiero hacer aquello que me gusta o aquello que me gratifica económicamente?; ¿Esa gratificación económica alcanza?; en definitiva ¿Qué sentido le doy a mi vida?
Reflexioné sobre el lado humano del trabajo pensando en aquello que deseaba hacer y no lo que debía hacer.

-¿Cómo se vincula tu formación de coaching con “SOY más que un trabajo”?
Estudiar coaching me sirvió para transitar esa búsqueda interior y darme cuenta que mi camino estaba enfocado en ayudar a otras personas que se encontraban frente a un vacío o insatisfacción muy grande dentro de su vida laboral.
Desde hace tres años y a través de “SOY más que un trabajo” acompaño la búsqueda de sentido en el trabajo de muchas personas, compartiendo mi experiencia, ayudándolos a cuestionarse, a materializar lo que somos y a animarse.

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-En tu experiencia, ¿la búsqueda de sentido en el trabajo es un emergente de esta época?
Estos tiempos develan más insatisfacción y vacío. Muchas personas intentan dejar pasar estos cuestionamientos hasta que no les queda más remedio que pensar en aquello que sienten y quieren.
Este cuestionamiento no tiene edad ni momento. Simplemente surge.
En la época de nuestros padres este replanteo era impensado. Uno ingresaba a un trabajo sabiendo que allí iba a jubilarse. Hoy hay mucho más replanteo de lo aprendido y experimentado.
Seguramente se encuentra influido por el accionar de la “Generación Y” que tiene muy presente sus necesidades.

-¿Cómo evolucionó “SOY más que un trabajo”?
“SOY más que un trabajo” siguió creciendo. Junto a Marisa Martino, quien también forma parte del proyecto, sumamos al coaching individual talleres grupales. Además hoy compartimos nuestros saberes y experiencias en el blog.
-¿Qué es lo que identificas cómo más complejo de la búsqueda personal/laboral?
Lo más difícil es animarse, dar el primer paso, dejar de lado aquello aprendido y conocido para pensar en nuevos escenarios. Esa búsqueda implica convivir con la incertidumbre y pensar en aquello que nos puede hacer sentir mejor. Pensar también como se ponen en juego las potencialidades individuales no sólo en beneficio personal sino también pensando en qué puedo aportarle a otro.

-¿Cuáles son tus próximos pasos?
Nos gustaría trabajar con empresas en la resignificación del trabajo, tendiendo puentes entre las empresas y los empleados fundamentalmente en la motivación y el entusiasmo.

-¿Cuál es tu sueño?
Sueño con que “SOY más que un trabajo” siga creciendo. Con seguir acompañando a otros en su búsqueda desde la experiencia. Animando a otros a seguir su propio camino, a cuestionarse, a pensar en cómo pueden ser más felices desde lo que son y lo que pueden aportar.
La búsqueda muchas veces es tediosa pero es mucho más gratificante que hacer aquello que no nos gusta. La clave está en la valentía, en el animarse….

Orillas Rosario: Por más equidad

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El año pasado entrevisté a Carolina Roldán, joven líder social rosarina, para la sección “Ellas en Acción”. En enero de este año, la Revista OHLALÁ en su página solidaria resalta en trabajo de Orillas Rosario llevado adelante por Carolina y un grupo impresionante de jóvenes en el Barrio República de la Sexta. Me alegra esta difusión! Invito a conocer su facebook http://www.facebook.com/orillas y a sumarse como voluntario.Foto Orillas

Inés Finchelstein: La multiculturalidad como propuesta de diálogo e interacción entre colectivos diversos

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Ines FinchelsteinLa curiosidad y el deseo de incluir a otros llevaron a Inés Finchelstein a crear La Revistita Multicultural. Su empatía, talento y capacidad de observación han logrado que este proyecto crezca y se transforme en una herramienta para el cambio social.

Los invito a compartir una mirada a la multiculturalidad a través de Inés:

 -¿Por qué estudiaste antropología?

Estudié antropología social porque se centra en la alteridad, en la empatía. En conocer otros modos de ver el mundo. Quería acercarme a realidades y personas que quizás de otro modo no iba a conocer. Me interesaba estudiar algo que me recordara siempre que mi modo de ver las cosas no es el único, que me permitiera “trascender mis propios horizontes, y conocer”.

-¿Desde cuándo te sentiste vinculada a causas sociales?

Desde chica fui consciente que tuve buena suerte por haber accedido a ciertas condiciones como una buena educación y que nunca faltara comida en la mesa. No todos en mi país, ni en mi familia tuvieron esa suerte. Me siento responsable por eso, y es lo que me impulsa a dedicarme a actividades en las que pueda contribuir con otros. Lo asocio mucho con la noción de justicia social, entendida como un precepto, como un mandato orientado a reparar la asimetría de oportunidades en el mundo: en tu comunidad, tu localidad, tu región.

-Cómo surge “La Revistita”? Qué te movió internamente?

Revistitas La Revistita Multicultural surgió en mi último año de la carrera. Venía haciendo trabajo de campo hacía dos años, visitando regularmente y compartiendo actividades con adultos y chicos inmigrantes de Bolivia, en un “Barrio Boliviano”, donde muchos de los miembros de la comunidad hablaban quechua. Yo quería estudiar qué pasaba con el uso del quechua entre los chicos en el contexto argentino. Interactuando con los chicos pude ver los muchos modos en que los chicos internalizan un discurso estigmatizante que en nuestra sociedad reproducimos constantemente. Es un discurso que desvaloriza a las prácticas culturales ligadas a lo popular, a lo indígena, a todo aquello que no responde a nuestro estereotipo del argentino blanco y europeo que “vino de los barcos”. Lo que me movió internamente fue observar y experimentar que con cinco años una nena incorporase que su color de piel, la lengua comunitaria u otros rasgos identitarios eran aspectos a disimular por resultar despectivos. ¿Cómo puede uno desarrollar su autoestima y construirse como un ciudadano activo si aprende de tan chico que mucho de lo que hace a su identidad es negativo?

 Tuve la suerte de enterarme de la existencia del programa Avancemos de Ashoka y fue en ese marco que mi deseo de realizar algo concreto para esos chicos cobró realidad. Me enteré de una convocatoria para jóvenes que querían ser “agentes de cambio”. Sin saber mucho al respecto vi la oportunidad para armar algo que respondiera a la problemática que yo había identificado en la comunidad con la que estudiaba.

 Quise y me animé entonces a hacer algo para promover una mirada positiva sobre la diversidad cultural. Quise hacer visible para esos chicos lo valioso de las prácticas culturales y saberes que ellos portan.

-¿Qué aprendiste a partir de “La Revistita”?

Aprendí que todos tenemos recursos para reparar este mundo, que es cuestión de animarse. Que lo que empieza como algo acotado, con confianza, perseverancia, colaboración y afecto puede seguir creciendo e impactando en los demás. Y que si uno actúa con buena fe, junto con el otro, seguramente impacte positivamente en los demás. También aprendí que realizar algo para otros tiene muchísimos efectos positivos en uno mismo, más allá de la alegría y la satisfacción que genera contribuir con otros.

-¿Qué es para vos la multiculturalidad?

La multiculturalidad se refiere a la multiplicidad de historias, tradiciones e identidades por las que estamos atravesados hoy en día. Desde mi perspectiva, tiene que ver con una propuesta de diálogo e interacción constructiva entre colectivos diversos.

-¿Qué le dirías a aquel que se siente diferente?

Creo que es importante ser respetuoso de sí mismo y de los otros. Entiendo que ese es un camino propicio para el diálogo y el crecimiento conjunto. Como planteamos en La Revistita, creo que es importante “rescatar lo que cada grupo humano tiene de único y especial, así como lo que todos ellos comparten: un gran valor social y cultural.”

-¿Con qué soñás?

Sueño con un mundo con mayor comprensión y respecto entre nosotros y con nuestro entorno social, ambiental. Sueño con que encontremos siempre el diálogo y la identificación. Creo que algo así de simple, a nivel colectivo, tendría un impacto superlativo sobre nuestra realidad. Quizás suene utópico, pero se necesita la utopía para seguir caminando y transformando.